En la muerte de Sackett (2)

jornadasImportancia de la documentación e información científica en la toma de decisiones clínicas

Ponencia en las VI Jornadas de Documentación e Información en Ciencias de la Salud

Rafael Bravo Toledo. Madrid 16 de Noviembre de 1995

Buenos días

Quisiera en primer lugar agradecer a los organizadores de estas jornadas el haberme invitado a dirigirme a ustedes en la ponencia sobre la importancia de la información y documentación en la toma de decisiones clínicas.  Supongo que mi condición de “rara avis”, medico asistencial por un lado y algo conocedor de la documentación e información médica por el otro, ha sido lo que ha incitado a mis amigas bibliotecarias, a invitarme como ponente en estas jornadas.

En su actividad clínica el medico practico se aproxima a lo problemas siguiendo básicamente dos tipos de estrategias(1): una denominada de “reconocimiento del modelo”, mediante el cual compara instantáneamente la información adquirida con un modelo, en este caso el paciente y su problema se ajusta o corresponde con una descripción aprendida previamente (o modelo de la enfermedad).

Otra o estrategia hipotético-deductiva en la cual el medico responde a los indicios, creando una o más hipótesis que pondrá a prueba con una investigación clínica (historia ,exploración y pruebas complementarias) que confirme o refute sus hipótesis, una vez seleccionada la hipótesis que cree acertada adopta una decisión de tratamiento o de otro tipo de acuerdo con ella.

En cualquiera de las dos aproximaciones, o en otras técnicas de tomas de decisiones más complejas basadas en métodos probabilísticos como los algoritmos o los arboles de decisión, los médicos utilizan información que procede principalmente de dos fuentes:

Una primera o información que se origina en los datos obtenidos de los pacientes (a través de la anamnesis clínica, examen físico y, pruebas complementarias). Un segundo tipo de fuente relacionado con el saber o conocimiento medico acumulado durante años. Consta por un lado de la información adquirida durante su formación universitaria y posterior, complementada con la obtenida de la experiencia clínica. Por otro lado de lo que podríamos llamar “información externa” que es aquella que, formando parte del saber o conocimiento general de la disciplina, no está  en ese momento dentro de la formación particular o “interna”. El medico accede a esta información externa cuando lo considera necesario.

….continua aquí

En la muerte de Sackett (1)

Fallece el Dr. David Sackett, Presidente Fundador de la Colaboración Cochrane (1934-2015)

sackett_davidCon gran tristeza se anuncia la muerte del primer presidente de la Colaboración Cochrane pionero médico, el Dr. David Sackett, a los 80 años. Nuestros pensamientos y condolencias están con la familia de Dave, amigos y colegas en todo el mundo.

Fue un creador de la epidemiología clínica y de la Medicina basada en la evidencia (MBE) y el primer presidente de la Comisión Directiva de la Colaboración Cochrane en 1993. Fundó el primer departamento de Epidemiología Clínica y Bioestadística en el mundo, en la Universidad McMaster en Hamilton, Ontario (Canadá), en 1967 y fundó el Centro para la MBE en Oxford (Reino Unido) en 1994.

David contribuyó ampliamente al desarrollo de métodos de investigación a través de sus libros y artículos publicados, así como mediante la educación y conferencias en McMaster y en todo el mundo. Cabe destacar que convirtió la investigación clínica en una actividad multidisciplinaria científicamente sólida y en un “deporte de equipo” práctico, lo cual sin duda ha mejorado la calidad de la investigación médica y la práctica clínica.

Después de obtener su título de médico en la Universidad de Illinois, Dave pasó a formarse en Nefrología y Medicina Interna, y obtuvo una Maestría en Epidemiología en la Universidad de Harvard.  Fue en su momento director médico de los hospitales Chedoke-McMaster y director de la División de Medicina General en la región de Hamilton, Ontario. En el año 2000, fue elegido para el Canadian Medical Hall of Fame, y un año después fue galardonado Officer of the Order de Canadá. En el año 2009 le concedieron el Premio Fundación Gairdner Wightman. Estuvo en diversas ocasiones en España para colaborar con diversas actividades formativas del Centro Cochrane Iberoamericano y de otras entidades.

Se retiró de la práctica clínica en 1999 a la edad de 65 años y regresó a Canadá para establecer un centro de formación en investigación en un lago en el norte del país, donde investigó, escribió y enseñó sobre el desarrollo de ensayos clínicos controlados. Ha publicado 10 libros, capítulos en otros 50 y más de 300 artículos en revistas médicas y científicas.

Las contribuciones de Dave  al trabajo de Cochrane datan de los primeros días de la organización y han significado un impacto sustancial en su desarrollo y reputación en las últimas dos décadas.

Los colegas de Dave en McMaster y Cochrane tienen previsto conmemorar su contribución a la MBE de diversas formas, incluyendo la celebración del simposio de investigación Dave Sackett y durante el 23º Colloquium Cochrane que se celebrará en Viena en octubre de 2015.

El reto de trasladar los Big Data a una mejor asistencia sanitaria

The Challenges of Translating Big Data into Better Patient Care

de JAMA internal Medicine Blog. Traduccíon de Carlos F Oropesa de Sala de lectura

El movimiento para mejorar la calidad sanitaria viaja sobre una ola de entusiasmo por los big data, alimentada por la capacidad de los ordenadores de almacenar y manejar los datos. Tener los datos en la yema de los dedos, según esta teoría, nos dará información y motivará para mejorar la forma en la que atendemos a nuestros pacientes.

big_dataSin embargo, dos estudios largos y bien diseñados publicados en JAMA (aquí y aquí) cuestionan esta suposición. Ambos investigaron el efecto de los participantes en el National Surgical Quality Improvement Program (NSQIP) un reputado servicio de obtención y compartición de datos proporcionado (mediante pago) por el American College of Surgeons. Los hospitales que utilizan el NSQIP no obtienen mejores resultados que los que no los utilizan, ni una tasa de mejoría más rápida. Los estudios sobre el NSQIP se añaden a una creciente montaña de literatura que indican que amasar grandes cantidades de datos no se traduce en un mejor desempeño.

Como señala Berwick en su comentario editorial no es el tamaño de tus datos, sino lo que haces con ellos, lo que realmente importa.

No hay dudas de que los datos son necesarios para comprender y mejorar procesos. Pero a fin de cuentas lo que se necesita es gente pensante que pueda interpretar y traducir los datos para producir conocimiento con el que conseguir mejoras en el cuidado de los pacientes. El riesgo de nuestra fascinación con los big data es que podemos malgastar muchos recursos en recoger datos (el NSQIP cuesta decenas de miles de dólares) descuidando la inversión dirigida a cómo utilizar la información acumulada.

El desvío de recursos al big data es especialmente problemático cuando los datos no se ajustan a las necesidades u objetivos locales. Una hoja de recogida de datos garabateada en un trozo de papel, diseñada para responder a una pregunta específica importante a nivel local, es en algunos casos más pertinente y eficaz que los datos recogidos a un gran costo a escala nacional.

Los datos son críticos para mejorar los resultados, pero necesitan ser seleccionados y su recogida debe diseñarse teniendo en mente preguntas concretas y utilizados para orientar la mejora actual. De otra forma, son sólo números.”

¿Qué hay en un nombre?

Así comienza la entrevista que le hacen a Gordon Guyatt en el numero de esta semana de JAMA sobre la nueva edición del libro Users’ Guides to the Medical Literature: A Manual for Evidence-Based Clinical Practice ,en el comienzo de la entrevista se narran como fueron los momentos iniciales de la Medicina basada en la evidencia y porque recibió ese nombre.Aunque ya lo habían contado en los prólogos de las anteriores ediciones viene bien recordarlo para que quede constancia.

Traducción

Todo lo que siempre quiso saber sobre la medicina basada en la evidencia

Por Rebecca Voelker, MSJ  JAMA 2015; 313 (18): 1783-1785. doi: 10.1001 / jama.2015.2845.

¿Qué hay en un nombre? Pregúntale a Gordon Guyatt, MD, MSc. Hace veinticinco años, cuando asumió el cargo de jefe de residentes del programa de medicina interna en la Universidad de McMaster en Hamilton, Ontario, Canadá, Guyatt quería enseñar a los médicos residentes cómo encontrar la mejor evidencia clínica en la literatura médica, interpretarla correctamente, y ponerlo en práctica con los pacientes. “Fue algo muy nuevo en su tiempo”, comenta.

Para difundir el mensaje y atraer a los graduados en medicina de Canadá, se necesitaba una simple etiqueta para enfocarlo. Él sugirió que el término “medicina científica” durante una reunión del Departamento de Medicina. “La gente de la reunión, en particular los científicos básicos, se mostraron indignados”, recuerda. Desde luego, ellos no estaban enseñando medicina acientífica, protestaron, y los científicos básicos ya consideran su trabajo como la medicina científica. Así que Guyatt necesitaba un nuevo nombre.

De “vuelta en la mesa de dibujo”*, se le ocurrió “medicina basada en la evidencia.” Él no encontró ninguna reacción violenta y el nombre se quedó. “Resultó ser una muy buena opción”, dice Guyatt.

acp1991El término se publicó por primera vez en el American College of Physicians Journal Club en 1991 y luego en JAMA el año siguiente. En 1993, una serie en curso llamado Guías de los Usuarios a la literatura médica se lanzó en JAMA . La serie dio lugar en 2002 a la primera edición de un libro con el mismo nombre y un descriptor añadido: Un Manual para la Práctica basada en la evidencia clínica . La segunda edición apareció en 2008, ya principios de este año se publico la tercera edición, como ya se comento en este blog usersebm

La expresión “back to the drawing board” se utiliza cuando un plan o curso de acción tiene que ser cambiado, a menudo drásticamente; en general debido a un resultado infructuoso . La frase fue acuñada en el título a una caricatura de Peter Arno , de The New Yorker del 01 de marzo 1941 ( dibujos animados)

Voelker R. Everything You Ever Wanted to Know About Evidence-based Medicine.JAMA. 2015;313(18):1783-1785. doi:10.1001/jama.2015.284

¿serán mejores los médicos si no tienen que memorizar?

Traducción de Would Doctors Be Better If They Didn’t Have To Memorize? por John Henning Schumann escritor y medico en Tulsa, Oklahoma.

Pobre Dr. Krebs. Su minucioso trabajo ganador del Premio Nobel sobre el metabolismo celular, el llamado ciclo de Krebs, le ha hecho el símbolo de una educación médica enfermiza .

“¿Por qué necesito saber estas cosas?” me preguntan los estudiantes de medicina

“¿Cuántas veces has usado el ciclo de Krebs últimamente?”  recuerdan en broma los médicos adjuntos .

c85Durante décadas, los estudiantes de medicina de primer año se han tenido que meter los detalles del ciclo de Krebs en la cabeza. Ahora el modelo biomédico de educación, basado en gran parte en un documento de hace un siglo, el llamado Informe Flexner, está en tela de juicio.

Por un lado, nuestro duradero modelo de educación médica es atacado como fuera de sintonía con la era de la información. Según algunas estimaciones, el corpus de conocimiento médico se duplica cada tres o cuatro años. Los críticos dicen que los estudiantes de medicina posiblemente no pueden  dominar tanta información, que rápidamente se convertirá de todos modos en obsoleta. En cambio, en la nueva teoría, a los estudiantes se les enseña y evalua por su capacidad de encontrar, evaluar y sintetizar el conocimiento. Y deben ser educados en equipo para ayudarlos a prepararse para lo que sucede en el mundo real.

Desde otro ángulo, los críticos del modelo Flexner señalan correctamente que el mismo Flexner, un teórico de la educación sin formación médica, guardó silencio sobre temas como la pobreza, la vivienda, la nutrición y otros factores que ahora llamamos los determinantes sociales de la salud.

Ahora sabemos estos factores afectan colectivamente a nuestra salud más de lo que lo hace una industria sanitaria de 3 billones de dolares.

Muchas veces  me encontré con que las herramientas en las que fui entrenado no son suficientes para proporcionar ayuda a los pacientes que veía. Ningún examen físico o radiográfico pueden encontrar una cama para una persona sin hogar. No existe una prueba de laboratorio o medicamentos que pueda proporcionar a un trabajador en paro, capacitación para el trabajo o educación.

Tarde más de una década en aprender a preguntar a los pacientes sobre el hambre. Me enteré de que muchas de las personas que atendia sufrían “inseguridad alimentaria”- sin saber cuando harían y de donde vendría su próxima comida.

“Pero, ¿qué puedo hacer con esos problemas?” preguntaban mis alumnos preguntan. “¿esto no es más que trabajo social?”

La respuesta puede sorprenderle.

En mi papel como educador médico, asistí a la conferencia Más allá de Flexner en Albuquerque, Nuevo México, a principios de abril. El tema principal de la reunión, auspiciada por la WK Fundación Kellogg y otros, fue esta pregunta: ¿Cuál es la misión social de la educación médica?

La conferencia surgió como una consecuencia de un documento de 2010 que clasificó las escuelas de medicina por su compromiso social en lugar de sus dólares de investigación o las puntuaciones en el US News and World Report . Comenzó como un tiro de advertencia a la medicina organizada, desafiando la ortodoxia como esa que hace que los estudiantes memoricen el ciclo de Krebs.

En los años transcurridos desde entonces, más investigación ha arrojado luz sobre el impacto económico y la salud de los determinantes sociales. Los medios también se han dado cuenta.

Cerca de 400 médicos educadores, activistas, políticos y estudiantes acudieron a compartir ideas, discutir a fondo la estrategia y el plan de una hoja de ruta para el cambio de la educación médica.

Nuestros anfitriones de la Universidad de Nuevo México demostraron que las escuelas de medicina que son serias sobre la participación comunitaria construyen alianzas fuertes que tienen los determinantes sociales en cuenta. Escuchamos cómo los trabajadores de salud comunitarios y una re-imaginación del modelo de extensión agrícola para la educación en salud están mejorando la salud de los habitantes de Nuevo México.

Para mí, el aspecto más sorprendente de la reunión era cuántas escuelas médicas están tomando en serio la importancia de los determinantes sociales.

Muchas de las sesiones de la conferencia exploró los obstáculos que se interponen en el camino de un cambio de cultura en la educación médica. En la parte superior de la lista: ¿Cómo lidiar con un sistema de pago que todavía prioriza la cantidad de atención médica sobre la calidad? La decisión de Medicare a principios de este año para basar una gran proporción de los pagos futuros en la calidad y el valor ha convencido a muchos de nosotros que el sistema de salud está en el camino del cambio.

Salí de la conferencia con nuevas ideas y nuevas energías. También me quedé pensando qué va a reemplazar el ciclo de Krebs en el panteón educación médica.

¿Mi apuesta?

Será un equipo de estudiantes entrenándose para encontrar la manera de romper el círculo vicioso de la pobreza que contribuye a tanto sufrimiento, enfermedad y la pérdida precoz de vidas.

¿Y tú que hiciste? (II)

2ª parte

Por Angel Ruiz @artcymap

Creo que no preciso airear mi condición de médico, ni mi condición de experto en informática, ni mi condición de creador y fabricante de software para desmentir lo inaudito de este incompetente dictamen de la Agencia de Protección de Datos (APD) y de su Director Pariente.

Las Historias Clínicas en papel eran considerados medios de soporte para el pensamiento, la decisión y el tratamiento clínicos. La anotación y el papel que lo soportaba eran un todo cuya alteración, manipulación o destrucción solo estaba y está regulada por la legislación penal. La modificación en papel era evidente. Debía hacerme con la carpeta, buscar la hoja, corregirla, modificarla o destruirla para ejecutar el delito.

Las Historias Clínicas informatizadas solo son Bases de Datos BBDD, formadas por diferentes Tablas, compuestas por conjuntos de Campos. Los interfaces de trabajo, es decir, las carátulas en la que los profesionales trabajamos para introducir, consultar o gestionar información, solo son vehículos que facilitan la grabación de los datos en las Tablas, cuyo conjunto es lo que realmente conforma la Historia Clínica.

minorityEn otras palabras, las interfaces o carátulas de manejo de la Historia Clínica NO SON la Hª Clínica. La Historia Clínica SOLO son sus Tablas.

Al parecer nuestro ínclito Director Pariente, afirma que la Hª Clínica solo es la Interfaz y no las Tablas, y que mientras no accedas a las Tablas por la carátula, por el Interfaz, sentado en una silla, accediendo con una clave y un password, modificar las Tablas por la puerta de atrás no tiene delito alguno, ni alteración anómala alguna de la Historia.

¿No es eso mismo lo que han hecho los bancos con las Preferentes, tocando las tablas, para que aparezca que tú dijiste lo que no dijiste, bloqueando el acceso del dinero al 100% de los depositantes, masiva y “automáticamente, mediante un procedimiento informático”?

Este dictamen, abre la puerta, por fin, a poder modificar legalmente la información retrospectiva de las Historias Clínicas, a gusto del poder de turno, amparado por organizaciones, como las APDs, complacientes como poco, por deudoras del mismo al no ser entes independientes de ese poder.

Las administraciones públicas, al contrario que las organizaciones privadas, pueden descansar tranquilas en sus desmanes, porque las sanciones, lo disuasorio, no se les imponen, por ser ambas, administración pública. Mientras un particular, se mueve en multas individuales de 600.000€ por sanción, las Administraciones Públicas se quedan con el papelito de falta grave o muy grave, sin mayores consecuencias.

El sueño de todo conductor descerebrado. Ir a 200km/hora de Barcelona a Sevilla, sin otro riesgo que unos papelitos únicamente descriptores de sus desmanes.

115.000 historias clínicas alteradas, fuera de la administración, serían 115.000 delitos penales por alteración de documento público, que les hubiera costado el gobierno, por un lado, y, por otro, la hacienda para repararlo en indemnizaciones.

O, también podrían ser 115.000 alteraciones graves de la confidencialidad por haber entrado en la historia, para alterarla a conveniencia, lo que alcanzaría el monto de 69.000 Millones de € en multas, si la APD fuera otra. ¿O es que matar a uno tiene la misma pena que a veinte?

Sin embargo, Spain is different.

El primer párrafo de este escrito (1ª parte) era ficción. Pero ¿cuánto tiempo pasará hasta que deje de serlo? Si se ha abierto la veda de modificar documentos públicos por la puerta de atrás, ya que hacerlo automática e informáticamente es igual a no delinquir, ¿qué seguridad tiene, desde la semana pasada, cualquier profesional que haya entrado en la ‘lista negra’ del poder de cualquier signo? ¿o qué le va a impedir a éste que se modifiquen masivamente complejas e inconvenientes decisiones individuales, en la relación médico-paciente, para adecuarse a los intereses de la Big Pharma, el dinero y el poder?

El despreciable y alarmante gesto del Director de la Agencia Tributaria, Santiago Menéndez,  que pavoneaba su poder y conocimiento de los secretos ajenos con aquello de la ‘repera patatera’, en opuesta actitud al respeto que debiera mostrar como garante de su privilegiado acceso a información sensible del ciudadano, me recordó el comentario similar que, con un codazo, hace unos años, el Director General de Hospitales de Castilla La Mancha, me hizo, a modo de confidencia, al tiempo de la informatización de la Hª Clínica de Atención Primaria.Orwell Healthcare

“Ahora sabemos todas las que toman Anticonceptivos”. ¿Viste a tu mujer en la lista?

No pude contenerme.

Es evidente que acceder a los secretos médicos ha sido un objetivo largamente acariciado.

¡Qué fácil se ha desmontado el poder profesional, que estaba basado en la custodia del secreto y la confianza! ¡Qué poder tan extraordinario ha cedido el profesional y el paciente en este conjunto de pasos de aparente mejora, en los que nunca han tenido oportunidad alguna para el Opt-in y Opt-out!

Opt-in para decidir qué información y cual no se compartiría en ‘la nube’ y Opt-out para decidir qué información se borrara, a modo de ‘derecho al olvido’, de ‘la nube’.

Paradójicamente, la inseguridad jurídica del dictamen de la APD vasca ha creado un colchón de impunidad desconocido e inexistente hasta hoy.

Cualquiera podrá aducir, a modo de defensa, que esa información que ahí está grabada, que le inculpa, por ejemplo por mala praxis, jamás él la introdujo, puesto que hay precedentes de que hacerlo ‘automáticamente y por medios informáticos, sin rastro de acceso de terceras personas’ es no solo posible, sino legal y “amparado por la Ley de Autonomía del Paciente 41/2002 y la de Garantías de Uso Racional del Medicamento de 2006”, Pariente’s dixit.

Este desafortunado dictamen deja en el aire una pregunta poliédrica y polisémica.

Y ¿tú qué hiciste?

Y ¿tu qu……,ante la aberrante informatización de la historia clínica española?

Y ¿tú qu….? ¿Hiciste algo de eso que está anotado?

Y ¿tú qu……, ante una falsa imputación futura?

Y ¿tú qu……, ante la posibilidad de librarte de una mala praxis realmente ejecutada?

Y ¿tú qué hiciste?

Y ¿tú qué harás?

¿Y tú que hiciste? (I)

Una corta reseña en la columna de sucesos, que sin embargo me sobrecogió. No pudo resistir la presión y acabó ahorcándose en la celda, un mes antes de la fecha de señalamiento de su juicio. La familia desolada declaró que él insistía continua y desesperadamente que aquello que se encontró en su ordenador nunca había sido suyo.

“¿Qué parte del ‘Te lo dije’ era la que no habías entendido?”

Detective Spooner  en la película Yo, Robot del director Alex Proyas.

Detective Del Spooner: [to Susan, after the robots have started a revolution] You know, somehow, “I told you so” just doesn’t quite say it.

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Por Angel Ruiz @artcymap

La semana pasada por fin ha ocurrido.

Es verdad que, con años de antelación, se han dado los pasos previos, lenta pero inexorablemente.

Se comenzó por obligar, por todos los medios legales, sociales y propagandísticos, a retirar la Historia Clínica de su secular y legítimo depositario. Aquel que había sido elegido por el paciente para consultar su temor, su mal y depositar su confianza, su confidencia.

Al paciente se le introdujo una idea viral en su cerebro, que también infectó al ingenuo profesional. “Es bueno que tus secretos estén accesibles para TODOS, no solo para los que tu elegiste, para todos, pues ¡sabe dios! dónde se va a necesitar saber qué catarros tuviste a los 12, qué esquince de tobillo a los 17, qué picores pudendos a los 23, o qué HIV a los 34”. .-“¡Vaya!, las alergias ya me parece bien, el saber lo de la diabetes, puede, pero ¿qué interés tiene saber lo de los catarros, las purgaciones, o el HIV? ¿No habían quitado el punto rojo de las historias para que pudiéramos nosotros controlar el secreto y así evitar la estigmatización?” Bueno, siempre será mejor que el médico que le atienda lo sepa todo, todo. .-“¿Un fisio, mi aborto a los 17? ¿No me deberían preguntar qué y qué no?  Silencio, hasta hoy.

A pesar de que sabemos que el volumen de la Hª Clínica de Atención Primaria de un paciente, con más de 10 años de informatización de su historial, supera los 300 folios impresos y que solo, para la famosa continuidad asistencial, solo, se precisa del 2,5% de la toda la información grabada, la pertinente y relevante, ¿por qué se quiso que el otro 97,5% de la información, solo pertinente para su Médico de Familia, se moviera del centro de salud, de su consulta, y transitara por todas las redes?VISC-_ok-2

En plena Semana Santa de hace un mes, el 1 de Abril de 2015, con estudiada estacionalidad y alevosía, por plena hégira y asueto laboral, la Consejería de Salud de la Generalitat Catalana, rectificando el aparente parón y retirada del Proyecto VISC+, que pretendía vender y vender, TODOS LOS DATOS SANITARIOS de TODOS LOS CATALANES, al mejor postor, por un pico de millones de euros, más unas cuantas ‘Puertas Giratorias’, rectifica y lo ejecuta definitivamente, con el cuento de que son anonimizados. Como los del Pentágono, la NSA, Wikileaks y un largo etcétera

¿Qué negocio habría habido si solo se estuviera moviendo ese 2,5% de información pertinente y relevante? ¿Qué otro negocio del cable habrían conseguido, con sus ‘puertas giratorias’ preceptivas, las correspondientes compañías regionales de telefonía, sin el apetitoso tráfico del 100% del dato sanitario?

Pero ha sido la semana pasada cuando por fin ha ocurrido.

prodata2Hace 5 años, en 2010, por la presión de la crisis, por la necesidad de ajustes, el Consejero Bengoa del Departamento de Sanidad del Gobierno Vasco, ordena a los informáticos del Osabide (programa de Hª Clínica oficial de Osakidetza-Servicio Vasco de Salud) que modifiquen, a las bravas, las históricas indicaciones farmacológicas, de varios fármacos de marca, de 115.000 pacientes, sustituyéndolas por genéricos, sin conocimiento previo de pacientes ni médicos.

¿Para qué contar con los médicos si es el propio político, gracias al nuevo poder que le otorga la nueva informática, el que puede ‘enmendar la plana’ de la “desafección e ineficiencia” de los mismos, sin contar con ellos?

La cuestión no está en la justificación del hecho, sino en el hecho de romper, tan fácil y masivamente, el sello de inviolabilidad de las Historias Clínicas, pues, una vez roto, el arcón del tesoro del secreto queda abierto.

A partir de ahí se abre un largo proceso que puede conocerse en el sintético resumen de prensa que puedes leer aquí prodatos

El Consejo General de Colegios de Médicos CGCOM y los Colegios de Álava y Guipúzcoa denunciaron los hechos, por diferentes vías, pero centrados en que la modificación de los datos era constitutivo de algún tipo de delito contra la confidencialidad, seguridad jurídica, etc.

La conclusión de las dos Agencias de Protección de Datos APD, la española y la vasca, son extraordinarias. La primera archivó la denuncia, descartando el investigarla ¡Vaya! Ello provocó que el CGCOM planteara un contencioso ante la Audiencia Nacional. Ésta, en verano del 2014, ordenó una investigación, que recayó en la APD Vasca, que dictaminó, la semana pasada, que eso de que el político te enmiende la plana, modificando a su albedrío historiales médicos, no solo es legal y amparado por las leyes, sino que, mientras no se haga a mano, es decir, entrando paciente por paciente, puede hacerse masivamente, vía informática, pues alterar o modificar los historiales “automáticamente, mediante un procedimiento informático”, ES LEGAL. ¡Insuperable!

El presidente de la APD Vasca, Iñaki Pariente, afirma, aparentado una solvencia tecnológica, a todas luces invisible, que el objetivo de su investigación había sido “establecer si una tercera persona había accedido a los historiales de los pacientes para cambiar la medicación”. Ya hemos visto su conclusión: NO.

Supongamos que al tal Pariente, alguien, “automáticamente y por medios informáticos” colocara fotos comprometidas en su móvil o su ordenador que le inculparan directamente de algo que jamás hizo. ¿Cuál sería ahora su veredicto? Elemental. “Debo ser culpable porque eso está ahí y es lo que hay, porque no ha habido acceso ilegítimo alguno en mi móvil, dado que ‘se ha realizado automáticamente y por medios informáticos’, sin intervención directa de terceros”. Estúpido, ¿no?.

Continuara……..

queremos los mejores en todo y no siempre es posible

 Los mejores estudiantes no son los que tienen las mejores notas

de Juan Gérvas Médico general jubilado @JuanGrvas

publicado en Acta Sanitaria el 26 de abril de 2015

Los estudiantes de medicina se seleccionan entre los estudiantes que tienen las mejores notas en los estudios pre-universitarios. En España los estudiantes seleccionados están fuera de la “normalidad”, en el extremo de los que logran un 9 sobre 10. Son una especie de “monstruitos”.
Estos estudiantes no representan la media ni de los estudiantes ni de la población pues, en general, tales notas se logran sólo con una enorme capacidad de sacrificio y auto-castigo que no tiene mucho que ver con los valores necesarios para ser un buen médico, como ternura, sensibilidad, piedad, inteligencia, ética, empatía, cortesía, compromiso, compasión y capacidad de comunicación

Necesitamos seleccionar a los estudiantes de medicina por su capacidad intelectual, pero también por su capacidad para comprometerse a largo plazo con los pacientes y poblaciones y con sus compañeros y su profesión

Estos estudiantes son un grupo extremo, y en el sentido estadístico muy alejados de lo normal. Es un peligro encerrar a estos estudiantes anormales durante seis años en la facultad de medicina y el hospital universitario para que aprendan a responder a las preguntas del MIR, pues acaban siendo un grupo extraño y a-social, muy alejado de lo que precisan la sociedad, las poblaciones y los pacientes. A su anómala selección se suma su anómala formación y, de hecho, en tercero de medicina suelen perder la empatía con el paciente y su sufrimiento

Por supuesto, hay facultades de medicina que han intentado el cambio, como la de McMaster en Canadá, o la de Queensland en Australia, o la de Maastricht (Mastrique) en Holanda

En Holanda se reclutó durante años a los mejores estudiantes mediante un sorteo entre los que querían ser médicos y tenían unas notas medias suficientes. El sorteo tiene la ventaja de que da igualdad de oportunidades a varones que a mujeres, a hetero que a homosexuales, a abstemios que a consumidores de drogas varias, a blancos que a negros, gitanos y otras minorías, a urbanos que a rurales, etc. Con ello se consigue una mejor “normalidad” de la muestra, al menos respecto al conjunto de estudiantes.

Desde luego, al menos cabe el aplicar criterios de preferencia y rechazo. Por ejemplo, no conviene que entren en medicina muchos hijos de profesionales sanitarios (suelen llegar “viciados”). Por el contrario, conviene que entren más estudiantes procedentes del mundo rural y marginal, a los que no les parecerá raro que haya vida en esos lugares alejados del mundo urbano y correcto (y frecuentemente falso).

Necesitamos seleccionar a los estudiantes de medicina por su capacidad intelectual, pero también por su capacidad para comprometerse a largo plazo con los pacientes y poblaciones y con sus compañeros y su profesión. Es clave que sean ricos en los valores necesarios para ser un buen médico, como ternura, sensibilidad, piedad, inteligencia, ética, empatía, cortesía, compromiso, compasión y capacidad de comunicación.

Por supuesto, los profesores y el ambiente deberían potenciar lo innato y para ello también hay que seleccionarlos bien y, sobre todo, contar con una mayoría de médicos profesores que no trabajen en hospitales, en el zoo, y que demuestren ser competentes en la transmisión de dichos valores.

Hay otros mundos en la selección de estudiantes de medicina y es urgente que se conviertan en práctica habitual para seleccionar a los mejores (no a los que sólo tengan mejores notas en los estudios pre-universitarios)

Más importante que el fonendo

por CRISTINA G. LUCIO Publicado en El Mundo 28/04/2015

  • En los últimos años, los médicos se han volcado en la tecnología

  • La comunicación con el paciente no ha recibido suficiente atención

  • Cada vez hay más interés en romper las barreras que la bloquean

Lo primero que pensó Carolina fue que aquel médico era la versión española del Dr. House. Ni una mirada directa, ni palabra de apoyo, ni siquiera un mínimo rodeo en el discurso. Sólo un diagnóstico frío: el feto no tiene latido. Después, mientras las ilusiones se derrumbaban, una frase que sonaba a reclamación: «hay dos opciones para retirarlo, tienes que elegir tú».

Sigue aquí

Donde está el dinero- where the money isint

Publicado en la revista AMF-Actualización en Medicina de familia hace 10 años por Rafael Bravo Toledo Centro de Salud Sector III. Getafe,Madrid

“Robo bancos porque es donde está el dinero”…

Se cuenta que el famoso atracador Willie Sutton respondió con esta frase a un periodista cuándo le pregunto por qué robaba bancos. Hasta tal punto se hizo celebre la frase que fué adoptada, entre otras disciplinas, por la Medicina como la ley de Sutton para transmitir la idea de que antes de ir más lejos, se debe buscar lo obvio.

WillieSuttonSi de igual modo se le preguntara a los médicos por qué utilizan preferentemente Google cuando buscan información en Internet, la contestación sería parecida: “porque es donde encontramos la información”. A pesar de contar con herramientas de búsqueda más sofisticadas, como PubMed y otras bases de datos, los médicos, al igual que los pacientes, optamos por la simplicidad y la rapidez que este buscador general nos ofrece cuando se trata de encontrar información en Internet. Así se constata en un reciente editorial del BMJ donde un bibliotecario canadiense recoge la práctica, la intuición y opiniones de relevantes bloggers y, a la vez, husmea por las estadísticas de prestigiosas páginas web dedicadas a la medicina como la de la propia revista BMJ.

Un hallazgo similar relata Robert Steinbrook, en un artículo del New England Journal of Medicine, cuando entrevista al editor de HighWire Press, donde descubría que más de las tres cuartas partes de las visitas que reciben las revistas de esta editorial provenían de motores de búsqueda, con Google en una posición destacada. Otra importante tesis de este artículo, es que no solo los motores de búsqueda son importantes como nuevas herramientas de búsqueda, también están transformando la forma que utilizamos la literatura médica, aunque continuamos leyendo los números impresos de las revistas y hojeando los números en línea, estamos utilizando los enlaces, de motores de búsqueda como Google o de otros documentos, para llegar directamente a los artículos que deseamos.

Gracias a Internet y más concretamente a los motores de búsqueda y a los enlaces hipertextuales, la unidad de comunicación e información científica ha pasado de la decimonónica revista, al artículo, y más que a este, a una versión electrónica accesible del artículo en forma de texto completo o, incluso, como resumen o reseña periodística. Por exponer una idea similar el que suscribe fue calificado de “simple” por un gurú español de la documentación en una reciente reunión sobre publicaciones médicas. A pesar de las objeciones y miedos de especialistas que ven su futuro en peligro por una herramienta tan  popular, parece claro que incluso para búsquedas en que la sistematización es más necesaria Google y su versión académica Google Scholar son herramientas que hay que utilizar, bien como complemento o como instrumento principal.

También los pacientes

Incluso antes que los propios profesionales, los pacientes están utilizando Internet para buscar información sanitaria. Al mismo tiempo existe una preocupación, a veces excesiva, entre médicos y gestores, sobre cómo los pacientes utilizan esta herramienta y sobre la calidad de la información médica en Internet  Un nuevo estudio sobre el tema además de encuestar a los pacientes sobre sus hábitos “buscadores”, aporta la originalidad de preguntar a los pacientes como valoran la calidad de la información y de preguntar a los médicos su opinión sobre los hábitos de sus pacientes cuando usan Internet.

Las principales conclusiones del estudio son: que los pacientes utilizan los motores de búsqueda generales en una gran proporción; en los temas de búsqueda predomina aquellos sobre enfermedades concretas seguido de información sobre medicamentos, nutrición y ejercicio físico; se fían de la información de Internet, aunque suelen verificarla por otros medios y tienen su propios criterios para evaluar la calidad o veracidad de la información, que no necesariamente coinciden con los que proliferan en las evaluaciones de expertos y, por último, cuando se pregunta a sus médicos estos tienden a infravalorar tanto el acceso a Internet como su utilización para buscar información medica por parte de su pacientes

Los pacientes obvian los sellos de calidad y buscan información directamente, pero se ha comprobado, como se señala en un artículo publicado en Pediatrics que los pacientes tienen más confianza en una página Web si su médico se la recomienda o la realiza directamente.

Sin olvidar la historia clínica electrónica

Si estamos hablando de nuevas tecnologías, es casi obligatorio decir algo de la historia clínica electrónica, si bien la mayor parte de la literatura sobre el tema sigue arrinconada en los “espacios expertos”. A pesar de todo, poco a poco, van saliendo artículos en publicaciones más generales que alejándose del enfoque triunfalista y acrítico inicial muestran que también en este campo se puede y se debe investigar. Es curioso comprobar que una vez más se hubiera olvidado la ley de Sutton y que no se considere la historia clínica electrónica como lo que es, una nueva tecnología susceptible de ser evaluada y sufrir un análisis de costes, e incluso, si llegara el caso, fuera reconsiderada su implantación generalizada. Algo está cambiando y como ejemplo artículos recientes que, con todos sus problemas metodológicos,  nos enseñan que la implantación de un programa de HCI, puede fracasar sino se cuenta con los usuarios; que todavía no hay estudios que muestren que la informatización produce cambios en variables finales importantes, como la mortalidad en una unidad de cuidados intensivos pediátricos; o la inutilidad de un sistema de transmisión electrónica de información basado en Web, entre servicios de urgencias y atención primaria).

Con un papanatismo admirable los profesionales, gestores y políticos, especialmente en nuestro país, hemos sido deslumbrados por la nuevas tecnologías; es hora pues de reflexionar y llevar la autocrítica, la imaginación y la valentía a los lugares donde está el dinero.

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