El monigote no tiene sustituto

Durante años la atención primaria de la sanidad pública ha seguido un sistema jerárquico piramidal con un modelo de organización curioso, entre lo autoritario en unos aspectos y permisivo en otros.

Este régimen otorga, por ejemplo una libertad casi infinita (luego modulada) en aspectos técnicos de la profesión médica como el diagnóstico o el tratamiento, pero trata como párvulos a los mismos profesionales cuando se trata de aspectos organizativos o de gestión. Mientras que de puertas para adentro de su consulta el medico puede hacer prácticamente lo que quiera, fuera es considerado, y así se comporta, como un monigote cuya única función es callar y trabajar.monigote-diplomado

En un centro de salud la capacidad de influir en la organización en general, o en la de la consulta en particular, es escasa. Es imposible por mucha voluntad que ponga un médico. No puede cambiar el flujo de sus pacientes, la información que se le proporciona, la forma de atenderlos, y otros muchas asuntos, so pena de pasar por innumerables grupos de trabajo donde la defensa numantina de lo establecido, es la norma.

Con el peculiar desarrollo de estos centros sanitarios y el reparto de cuotas de trabajo y de poder, es en la práctica imposible que un médico pueda, no ya mandar, sino sugerir algún cambio, en el que se vean implicados otros estamentos. La única capacidad de influencia era la que venia dada en la elección y compadreo con un coordinador amiguete.

Se ha eliminado con una moda traída del sur: el director o capataz de un Centro de salud que solo responde ante Dios y ante el Gerente que lo nombra

fi2Los médicos nos hemos convertido en una especie de monigote que metido en la consulta durante un horario determinado resuelve todos los problemas que se presentan, más o menos espontáneamente, en el centro de salud.

La situación no es tan mala, bastantes profesionales la han aceptado (con resignación algunos y sumisión otros) y mal que bien ejercen su función de monigote con bata, haciendo el menor esfuerzo calórico y emocional.

Pero esta cómoda situación de incapacidad de gestión por parte del profesional, tiene una desventaja: hay que tener siempre (al menos en horario oficial), un monigote, de tal forma que si el monigote falta, hay que poner un sustituto, y en su defecto que los monigotes fijos se desdoblen. Este ultimo invento fruto de la crisis es genial, aunque el monigote se cabrea un poco sigue haciendo su función y es una operación mucho más económica.

En raras ocasiones como la que ahora se da en la comunidad de Madrid concurren fenómenos no habituales, la convocatoria cercana de unas oposiciones a monigote fijo y la huida hacia el estudio de los maltratados (esto habitualmente) monigotes suplentes. Sucede lo que tenía que suceder: el monigote no tiene suplente y es prácticamente imposible cubrir su ausencia con monigotes hiperdesdoblados, con el consiguiente caos y merma de la calidad de la atención sanitaria

La sangre no llegara al rió, pero las cosas funcionarían mucho mejor si dejaran que las cosas las organizara los profesionales de verdad, no ex-monigotes o remedos de gerente-jefes.

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  1. pere quimet

    déjate de centros de salud y No te líes con términos confusos : antaño y hogaño, la oferta y demanda asistencial se riege por la misma dinámica “administrativa” : cada monigote ofertante tiene asignado un “cupo” de pacientes demandantes, que se “acumulan” si no hay suplente. La diferencia es que antes , el “cupo acumulado” se pagaba religiosamente …mientras que ahora el trabajo se acumula pero no se paga (porque así lo habéis querido)

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  2. Pingback: La C de Madrid reconoce irregularidades en Fuenlabrada e insta al Gobierno de Rajoy a replantear status H. Carlos III « LA VOZ DEL HULP
  3. Juan F. Jimenez

    Interesante entrada con el punto saludable de ironia.
    El problema es que no se puede hacer con la misma cantidad de harina, pan para 100 que para mil personas, a no ser que sea adulterado o un sucedaneo de pan… No se pueden revisar o arreglar lo mismo una que dos instalaciones electricas disponiendo de 6 minutos para ello, so pena de peligro de un cortocircuito o incendio.
    Se sigue ingnorando lo mas importante: el factor tiempo y se sigue ocultando por criterios politicos la realidad de la asistencia sanitaria.
    Existen organos administrativos con cientos de de personas en ellos, cuya funcion se supone es precisamente organizar la asistencia sanitaria y ajustar los recursos a las necesidades.
    El problema es encontrar un gramo o microgramo de responsabilidad en los puntos de la cadena donde deberia estar. Pero precisamente para esos casos de ausencia de responsabilidad y moralidad las sociedades minimamente civilizadas, se dotan de un instrumento: el de la justicia, del que se deberia hacer uso.
    Y es que no podemos olvidar que no se trata solo de un problema de “los monigotes” sino sobre todo, de un problema de salud publica.

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  4. Óscar

    El problema es que el monigote está muy contento llegando a las 08:30 y saliendo a las 14 horas. Para hacerlo, admite que le pongan cien pacientes en una mañana de 5 horas. Además, el monigote tiene una falsa sensación de amistad con los demás estamentos, a tal punto que termina haciendo tareas que no le corresponden como son la toma de TA, temperatura, saturación, primera valoración de las urgencias….etc. Todo este simplemente para mantener una supuesta amistad con un enfermero que ha demostrado ser más listo. El médico debería mantener por encima de todo, el liderazgo que le corresponde legalmente con respecto a los demás estamentos, tanto en su cupo como en el centro, sino lo hace es porque no quiere hacer cumplir la ley. Como tenemos mal concepto de la amistad, vemos que desde citaciones nos están forzando pacientes en la agenda y sin embargo, ni siquiera le damos por escrito la orden de “en mi agenda no puede haber ningún forzado que no sea urgente o no esté identificado como tal”. Tal es la falsa imagen de amistad que el celador se pasa la mañana hablando por el móvil mientras el monigote del médico cuando necesita un paquete de hojas o un tóner para su impresora, sale a buscarlo en vez de llamar al inteligente del celador para que haga el trabajo para el que fue contratado. Pero tan subnormales somos los médicos de familia que ni siquiera le exigimos a la limpiadora que nos limpie bien nuestra consulta o la habitación o el baño donde dormimos o que nos tenga la ropa de cama cuando estemos de guardia. En su lugar, mientras la limpiadora se ríe del tonto del médico, el médico las trae de su casa o las guarda en su taquilla. Así, la próxima vez que la use, igual coge alguna enfermedad por reutilizar sin lavar unas sábanas que ha puesto previamente en un colchón donde no se sabe de donde salió la sábana que puso el que durmió allí el día anterior. Todas las especialidades se hacen cargo de dirigir su servicio, nosotros en cambio, esperamos que sea gerencia el que nos organice nuestro centro de salud. En fin, lo que hay que hacer es ver un paciente cada 10 minutos sin más discusión, aunque nos queden pacientes para después de las 15 horas. No hay nadie que pueda obligar a un médico a ver a un paciente en menos tiempo. Luego, todo lo que hagamos después de las tres, pasarlo como horas extras, veras como se soluciona rápido el problema de la saturación de las consultas. Por qué no lo haces tú y tus compañeros???

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