pantalones de falto

Cuando llega el buen tiempo y el calor emerge, la aparición de pacientes con ropa excesivamente informal es la regla en nuestras consultas. Motivo de animadas charlas de café entre profesionales, para unos no se deberían permitir las camisetas sin mangas,  los pantalones cortos o las chancletas, mientras que otros se conforman con que al menos acudan vestidos y no en bañador como al parecer es frecuente en las zonas costeras. Mientras que se ha estudiado la vestimenta de los médicos y su influencia en la relación medico paciente son raros, si existen, los estudios que exploran la apariencia de los pacientes.

Me mantengo neutral en esta polémica de verano, pero me causa una especial sensación cuando aparece un paciente varón con un  determinado tipo pantalón. Son esos pantalones de largo especial por debajo de la rodilla pero por encima del tobillo  y que proporcionan a su usuario un soportable grado de informalidad y frescura”sin renunciar a una pretendida elegancia. Creo se llaman pantalones piratas, si bien habría que llamarlos mejor de grumete  que se sepa “ninguno de los grandes piratas de la Historia, ni en su versión real ni en su versión cinematográfica, tuvieron el acierto o la personalidad de ponérselos” .

Sean de pirata o de grumete a mi me recuerdan a mi niñez y a los “pantalones de falto”. Me explico. En el pueblo que me crié los niños siempre usábamos pantalón corto. Daba igual que hiciera calor o frío, las infantiles piernecillas siempre iban desnudas apenas cubiertas por unos calcetines eternamente caídos.  Eso que estoy hablando de frío de verdad, ese frío castellano que por la noche helaba los charcos y sembraba de carámbanos las faldas de los tejados. Daba igual, esta prenda no se relacionaba con la climatología sino con una cosa menos tangible como la madurez. El paso de pantalón corto a largo era el momento en que uno dejaba de ser niño y se convertía en hombre.

No había una fecha fija en tan trascendental cambio, para unos era la primera comunión, un tanto prematuro, pero ese día, muchas veces el primero, todos íbamos “de pantalón largo”. Para la mayoría era ese momento de aparición del primer vello en cara y sobre todo en piernas. Un día cualquiera y sin avisar, nuestra madre se fijaba en nosotros de distinta forma de la habitual, a partir de entonces y sin mediar palabra los pantalones nuevos serían ya y para siempre pantalones largos. Digo para siempre porque a nadie se le ocurría una vez conseguido el estatus de “hombre” retroceder a los infames pantalones cortos. Fuera verano o hiciera mucho calor, solo los turistas y los adictos a los campamentos juveniles se rebajaban a vestir esta ridícula prenda olvidada en los cajones de la niñez.

A pesar de lo escrito había una excepción, eran unos pantalones de largo distinto, ni cortos ni largos, que llevaban un grupo muy especial de personas. Un grupo misceláneo y que desde variadas etiologías tenían el factor común de una discapacidad mental. Esas personas se conocían en estos pueblos con el término tan gráfico como no deseable de “faltos”. Nunca reconocí un rasgo de crueldad (probablemente ahora si lo haría) en el nombre, o en la manía de sus propias familias de hacerles vestir este tipo de pantalones, más bien lo contrario. Su indumentaria daba un aviso: soy un adulto y por eso no utilizo pantalones cortos, pero conmigo tendrás que tener a veces la paciencia y el cariño con que se trata a los niños, soy diferente y por eso tampoco llevo pantalones largos del todo. Los tiempos han cambiado, ya no se necesitan este tipo de signos y las diferencias se expresan de forma más sutil  y menos discriminatoria, pero uno en su memoria, siempre conocerá este tipo de pantalón semicorto como “pantalón de falto” que no de pirata.

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  1. Armando Nevado

    En mi pueblo empezábamos a usar pantalón largo en invierno hacia los 12 años y teníamos algunos de transición con largo en invierno y corto en verano, pasando al largo definitivo a los 15, más o menos.
    Curioso lo de los “pantalones de falto”, eso no lo conocía.

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  2. Asun

    Rafa, no solo en tu pueblo… En La Coruña todos los niños llevaban pantalón corto pero que muy cortito, hasta determinada edad que no sé exacatmente cuál era. Recuerdo perfectamente a mi hermano y sus amigos con esos pantalones y los calcetines o “medias”, hasta la rodilla, siempre caídos…
    Una película francesa fantástica, “La guerra de los botones” cuenta las historias de una pandilla de niños, todos con esos pantaloncillos, cortos y más bien ajustados de muslo…

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  3. maria del mar

    Ahora lo que está de moda entre los adolescentes son los “pantalones cagados”: son unos pantalones más o menos dos tallas mayor de la suya, que aprietan por debajo del trasero con el cinturón, con lo que la entrepierna cae casi en la rodilla…

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  4. Puri

    ¡Qué interesante la historia de los pantalones de falto!, Quizás si muchos la conociesen ya no estaría tanto de moda….en cualquier caso yo creo que la constumbre que siempre mi padre ha dicho es la mejor: “al médico recien duchadito y con la muda recien cambiada”, es lo que yo pediría….
    Gracias Rafa por estas pequeñas historias…

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  5. Walter

    Yo trabajo en una isla muy turística, y en plena temporada hay gente que viene en bañador, bikini, vamos como si fuera la playa. En realidad así es por que van o vienen de ella y por ello creen que pueden vestir igual en cualquier situación. Yo exijo un mínimo : camiseta y pantalón para los hombres, vestido o camiseta y pantalón o pareo para las mujeres. Creo que la comodidad no está reñida con el respeto.

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  6. Juan

    Nunca había sido consciente de lo de los pantalones de falto como indicador de deficiencia mental de quien los llevaba. Quizá porque tales imágenes permanecen sedimentadas en los estratos más inferiores de la memoria y hace falta un relato como el que presenta Rafa para “depertarlas”. ¡Qué tiempos! Gracias Rafa por ello.

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  7. Isabel Vázquez

    Que el paciente se presente en una consulta médica en bikini o en bañador creo que excepcionalmente estaría justificado si hay una patología urgente, sino me parece una falta de educación .En mi consulta en alguna ocasión he tenido a chicos jóvenes que han venido a la consulta con sus auriculares de música puestos y sólo si yo les he dicho que se los quiten se los han quitado. Hace muchos años una persona muy mayor que conocía, tenía una prenda de ropa interior muy bonita, de color negro y me decía que esa prenda sólo se la ponía cuando iba al Médico, porque ella con ese color negro se sentía como más cubierta y no tan desnuda si la tenían que explorar.

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