farmacotectomía (II)

Como vimos en el anterior comentario cada día son más los profesionales sanitarios que consideran la polimedicación y el uso inapropiado de los fármacos cómo un problema muy importante en la asitencia a pacientes de edad avanzada, ya que estos que son más propensos a experimentar efectos adversos y tiene menos probabilidades de obtener un beneficio terapéutico similar al de las poblaciones más jóvenes.
Una forma de resolver este problema, según se publican en un artículo del Archives of Internal Medicine, titulado Feasibility Study of a Systematic Approach for Discontinuation of Multiple Medications in Older Adults es aplicar un algoritmo de toma de decisiones cuyo objetivo sea suspender los medicamentos que no sean estrictamente necesarios y dejar solo los que tengan demostrada eficacia y seguridad en este tipo de pacientes.

Eso hacen esto autores israelíes en una cohorte de setenta pacientes ancianos que vivían en sus casas y/o a cargo de familiares a los que aplican un algoritmo que había sido previamente estudiado y aplicado en un ensayo clínico no aleatorizado de ancianos institucionalizados en residencias en Israel. Tras administrar el cuestionario en una consulta inicial se recomendó suspender 311 medicamentos (58% del total de medicamentos) en 64 pacientes. Tras consultar y recabar el consentimiento de pacientes, familiares o tutores y sus médicos de familia, se retiraron definitivamente 256 de los 311 medicamentos. Seis fármacos retirados se volvieron a introducir debido a lo que se llamo fallo de la intervención es decir recurrencia de síntomas o signos clínicos o empeoramiento de los resultados de pruebas de laboratorio (por ejemplo, los síntomas de insuficiencia cardíaca, dispepsia, parkinsonismo o después de la interrupción de la furosemida, H2 bloqueadores, o levodopa, respectivamente) .

Teniendo en cuenta esta tasa de un 2% de fracaso y los casos en los que no se obtuvo el consentimiento la interrupción tuvo exitosa al lograrse en un 81% de los casos recomendados. La interrupción del tratamiento no se asoció con efectos adversos significativos, y en el estudio previo ya comentado se vio una curiosa mejoría en la morbimortalidad.
Los autores concluyen que se necesitan más estudios tipo ensayos clínicos aleatorizados y en diferentes contextos que prueben que es factible disminuir el número de medicamentos en pacientes de edad avanzada sin consecuencias importantes. El instrumento tipo algoritmo que ellos describen en este estudio podría ser una herramienta adecuada para ese fin.

Los sunshiners: farmacotectomía (1)

Según John Sloan médico de familia y autor del libro A Bitter Pill: How the Medical System is Failing the Elderly el estándar de la práctica médica moderna se basa en la prevención de enfermedades y la respuesta tipo rescate ante lesiones o enfermedades agudas.

Ambos enfoques, podrían ser correctos para la mayor parte de la población, pero chocan con las necesidades y circunstancias especiales de los ancianos especialmente de los ancianso frágiles. La prevención de por ejemplo las enfermedades del corazón con medicamentos no tiene tanto sentido cuando tienes 90 años como lo hace cuando tienes 45, y la estrategia tipo rescate conlleva intervenciones que pueden causar más problemas de los que curan.

Cuando estas estrategias se unen al desgaste emocional, físico y económico, de aquellos que cuidan a los ancianos, el paradigma del “rescate y prevención” puede conducir a la hospitalización innecesaria, procedimientos diagnósticos innecesarios y costosos y a una administración excesiva de medicamentos,
Cuando un anciano ingresa en el servicio de urgencias de un hospital, seguimos citando a Sloan, comienza el problema. Las guías de práctica clínica y los protocolos de los hospitales suelen requerir una serie de procedimientos diagnósticos, que a menudo revelan patologías y problemas diversos. Los medicamentos que se prescriben en respuesta a los resultados de estas pruebas tienen efectos secundarios no deseados, (por ejemplo inestabilidad en la marcha y consiguientes caídas, aumento de la confusión o dificultades cognitivas, etc.)

Sostiene Sloan que uno de los procedimientos que a menudo se tienen que realizar cuando se empieza a trabajar con un paciente nuevo es lo que se llama farmacotectomía (drugectomy en el original ingles) que en resumen es un cuidadoso proceso por etapas para conseguir que él o la paciente suspenda algunos de los medicamentos que se han ido acumulado en su hoja de tratamiento.

En resumen que John Sloan piensa que a través de uso indebido del actual paradigma sanitario de salud que promueve la prevención y “rescate” en personas que no pueden beneficiarse de este proceder, el sistema sanitario daña a el anciano frágil en proporciones cada vez mayores y ocasiona derroche de recursos. Para suplir esta  falta de lógica propone un enfoque muy atractivo individualizado, al alcance de los pacientes, en su casa y que dure las 24 horas.

Lo explica en Sunshiners: Frail Old People Living At Home.

¿Qué es un Sunshiner? Son personas de edad avanzada (anciano fragil) que tienen cinco o más de estas características -con sus propias palabras:

  1. Estoy cerca del final de mi vida.
  2. Cada día tengo que dejar de hacer cosas que me importan.
  3. No quiero ser una carga para la gente que quiero.
  4. Tengo problemas para moverme, problemas con mi memoria, o ambas cosas.
  5. Me importa más estar a gusto que vivir más tiempo.
  6. Me gustaría tomar menos medicamentos.
  7. No quiero ir al hospital.

Los Sunshiners merecen nuestro amor, tiempo y cuidado. Tenemos que pensarlo detenidamente antes de enviarlos a un hospital o dales muchos medicamentos, ya que su sitio esta  “en casa” y lo más lúcidos posible. Se necesita el consenso de la sociedad, de los médicos y otros profesionales de la medicina, y especialmente de sus cuidadores y su propia familia para que les dejen elegir cómo pasar sus últimos años en este mundo

calida noche de agosto – remake

Hot august night Neil Diamond

La anómala situación en la que se mueve la asistencia sanitaria de las personas institucionalizadas en nuestra comunidad es cada día más flagrante . El problema de fondo es similar en residencias  de titularidad  pública y privada  y da lugar en epocas especiales como las vacaciones de verano a situaciones esperpénticas de más que conflictiva solución.

Desde hace tiempo y bajo la premisa cierta de que cualquier persona tiene derecho a la asistencia sanitaria, y que el hecho de estar institucionalizada no varía en nada este derecho, a cada persona que pasa a residir en unos de estos centros se le asigna un médico de familia del centro de salud correspondiente a la zona básica donde está ubicada geográficamente la institución. El médico de familia pasa a ser el responsable de proveer los servicios sanitarios correspondientes a la atención primaria con la misma calidad y diligencia que a cualquier otro paciente.

Pero es a partir de aquí cuando empieza a fallar la lógica, estos pacientes no son pacientes “estándar”, ni una residencia un domicilio habitual y normal. Basta repasar los apellidos de estas instituciones (ancianos, grandes discapacitados, discapacitados intelectuales etc.) para saber que son personas muy especiales que requieren una atención mucho más intensa y que genera un consumo de recursos materiales y profesionales mucho mayor que la media habitual. Que estos pacientes se alejan del estándar lo prueba el hecho de que, en la mayoría de los centros trabajan médicos que dedican todo su tiempo al cuidado y atención de estas personas. El mismo servicio madrileño de salud y las áreas sanitarias habilitan procesos de gestión especiales de suministro de material sanitario, y circuitos diferenciados de emisión de recetas de medicamentos y dispositivos, el servicio de salud permite igualmente, que algunos de sus servicios se tramiten directamente desde estos centros (públicos y privados). Incluso el mismo trámite de solicitud de tarjeta sanitaria  o la obligatoriedad de estar al menos afiliados al centro de salud correpondiente se ve “aligerado”, cuando no obviado en el caso de los residentes en estas instituciones. Sigue leyendo

esto es increible

Un sindicato animándonos a que hagamos de esquiroles

lo nunca visto: ¿es una treta de los sindicatos de clase para desacreditar los profesionales? ¿es una estratagema de la administración camuflada bajo el anagrama de un sindicato profesional?

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No a todo, se confirmo que lo habían enviado ellos, si ellos han redactado esta estulticia. ¿Es un sindicato? o el brazo “tonto” de las gerencias en forma de representantes sindicales

First we take Manhattan, then we take Berlin

El problema de las residencias de tercera edad insertadas con calzador y de una manera bastante anormal en zonas básicas de salud, que ademas encomiendan todas o parte de la peores tareas burocráticas al centro que tiene la mala suerte de caer en su vecindad, vuelve a resurgir, gracias (sarcasmo) a la huelga de médicos que trabajan en estos centros (Comunidad de Madrid).

No se sabe muy bien quien y con que autoridad (aquí nadie da las cosas por escrito) se esta intentando obligar a los médicos de los centros de salud a que hagamos de esquiroles y revienta huelgas, e incluso a cosas peores que en cuanto se obtengan pruebas saldrán a la luz.

Afortunadamente muchos compañeros ya se están negando a actuar de esta manera y bajo estas presiones. Este aparente problema puede servir de revulsivo para que de una vez por todas se regule estas “amistades peligrosas” impuestas a los profesionales y de dudosa legalidad (por ejemplo la CAM exige para dar la tarjeta sanitaria y tener derecho a la correspondiente asistencia sanitaria estar empadronado, curiosamente no se exige a los residentes de estos peculiares hotelitos)