Cinco maneras de lograr la participación de los pacientes (I)

Publicado el 07 de febrero 2013 por David Lee Scher  en su blog  The Digital Health Corner

Si uno mira la información que gira alrededor de la salud en estos días, ya sea que emane de la política, la economía de la salud, la clínica, o la tecnología, la participación de los pacientes   siempre aparece como una de las piedras angulares de la conversación. Esto no es tan evidente en el resto como en el espacio digital de la tecnología sanitaria. Uno podría pensar que la participación del paciente sólo es posible si se engancha al caballo de la tecnología. Me gustaría estudiar la cuestión con dos presupuestos, el primero dedicado a consideraciones sin tecnológia (I) y considerando en el segundo caso (II)  la utilización de la tecnología en este sentido.

Cinco maneras de lograr la participación de los pacientes: 1ª parte : SIN Tecnología

doctor_examining_patient_hg_clr1.     Escuchar al paciente.   La comunicación médico-paciente es la base de gran parte de lo que sucede durante la relación profesional. La falta de una buena comunicación ha sido citado  como causa importante de la falta de adherencia medicamento .  William Osler, el padre de la medicina moderna americana declaró que el paciente te dirá el diagnóstico con la simple  narración de su historia. Dado el hecho de que la mayoría de las consultas duran de 15 a 20 minutos y que los pacientes tienen comorbilidades que requieren atención, no es de extrañar por qué muchas veces no son escuchados. El médico está mirando la pantalla del ordenador haciendo clic fuera de control. El sistema ya no está orientado a la interacción humana y esto crea una caldo de cultivo para la mala atención, aunque no sea intencionado. Esta es la razón por la que la atención directa o  la medicina personalizada se esté convirtiendo en popular. Tanto los médicos como los pacientes están regresando a la comunicación en este contexto. Otras soluciones deben surgir para promover la comunicación. Proporcionar a los pacientes una orientación previa a la visita con el fin de organizar sus pensamientos y preocupaciones podría ayudar.

2.    Motivar a su personal para que como usted se centre en el paciente. El personal administrativo y del hospital debe reflejar el enfoque centrado en el paciente de los sanitarios. Muchas veces están demasiado orientados a otras tareas y se olvidan que la razón detrás de esas tareas es un paciente. Si el personal adquiere la mentalidad de la parte interesada en el cuidado del paciente y no sólo la realización de un trabajo, el resultado será un paciente feliz. Las encuestas de satisfacción de pacientes (una parte importante del futuro paisaje de la salud) refleja este aspecto de la atención. El profesionalismo centrado en el paciente debe ser la meta de todo el personal auxiliar.

3.    Demostrar al paciente que usted es su defensor.  Luchar contra una aseguradora por un paciente que realmente necesita un medicamento o procedimiento específico es algo que siempre me sienta bien. Pasar tiempo en estos asuntos es algo que hace años los médicos (incluido yo) pensaron que tendrían que hacer. Aunque es oneroso, es en  los momentos críticos en los que los pacientes necesitan  a sus médicos. Y los pacientes  lo aprecian mucho. Es lo que me hace sentir bien al ir a dormir por la noche.

4.    Muéstreles su lado personal.  Los medios sociales son una gran manera para que los proveedores muestren su lado personal. Esto no quiere decir que las interacciones personales con los pacientes deben realizarse uno a uno, pero de una manera en la que los pacientes ven el lado personal (y esperemos que sea apropiado) de su profesional de la salud. Creo que Twitter es un foro mejor para esto que ‘ser amigos”en Facebook.doctorcomunication

5.   Autogestión individualizada.  Los pacientes se asociarán con los médicos  en sus planes de tratamiento con diferentes niveles de entusiasmo. Se debe  discutirlo con ellos porque algunos pacientes requerirán más apoyo que otros (motivación y materiales). Hablar del compromiso  del paciente al comienzo de la relación es importante. También debe incluir un cuidador que podría ser el que participara en mayor escala más. Se precia a un profesional que abraza la cogestión y es visto como socio y apoyo del paciente.

Lo anterior puede parecer obvio para la mayoría de la gente, pero en los debates de hoy sobre  la participación de los paciente, se olvidad de que para lógrala a veces se pierden los aspectos humanos en una visión mágica de la tecnología que transforma cómo los pacientes reaccionan a sus condiciones de salud y ante los que les proporciona la atención sanitaria.

Con Uds. Victor Montori y la Medicina mínimamente impertinente

Hoy Miércoles 13 de junio se inaugura el 32 congreso de la SEMFyC en Bilbao,  como intervención estelar tenemos la conferencia inaugural de Victor Montori.

Victor fue en su momento uno de los proponentes de la medicina basada en la evidencia  y ahora es uno de los padres de lo que se ha venido en llamar minimally disruptive medicine, que tras varios intentos de hacerlo más amigable en español se ha traducido por Medicina mínimamente impertinente.

En la actualidad los pacientes, y en especial los crónicos, tienden a acumular intervenciones de salud que, si bien son apropiadas para cada una de las condiciones que presentan, en conjunto representan una pesada carga para el paciente, su familia y el sistema. El carácter intensivo, imperativo a veces casi obsesivo que damos a las indicaciones e instrucciones para mantener la salud, añadido a los controles que se creen necesarios para un manejo optimo de las distintas enfermedades constituyen por sí mismas un problema que incide en persona ya de por si rebajadas en sus capacidades.

Como dice el propio Montori: una forma de entender este fenómeno desde la visión del paciente es considerar que el enfermo (y su sistema de apoyo logístico, por ejemplo, su familia) tiene una capacidad finita para entender, organizar, ejecutar y evaluar el trabajo de ser paciente. Cuando esa capacidad es excedida por la carga de trabajo, porque su capacidad se ha visto disminuida (por enfermedad, problemas económicos, aislamiento social) o porque la carga ha aumentado muy rápido o a niveles insostenibles, entonces el paciente disminuye su acceso y uso de las intervenciones sanitarias. Por tanto, es necesario diagnosticar la capacidad y la carga de trabajo que tiene el paciente crónico; entender cuáles son sus objetivos de vida y sanitarios; priorizar las intervenciones más capaces de lograr estos objetivos e implementarlas de manera que causen mínima impertinencia en la vida de los pacientes.

Porque para ellos, perseguir y lograr sus sueños y cuidar de los suyos es una actividad más importante que gastar el día cuidando de su salud. A este enfoque lo llamamos «medicina mínimamente impertinente o disruptiva».

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Adjuntamos un la traducción de Olga F. Quiroga del articulo We need minimally disruptive medicine.  BMJ 2009; 339:b2803  publicada en su momento en Dempeus

Necesitamos una medicina menos perturbadora

May C, MontoriV, Mai F.

La carga que significa el tratamiento para muchas personas con comorbilidades complejas, crónicas reduce la capacidad de esas personas para cooperar en el cuidado de sí mismas.  Carl May, Victor Montori y Frances Mair explican que, para ser efectiva, la atención debe ser menos perturbadora.

Las enfermedades crónicas son la gran epidemia de nuestros tiempos, pero las estrategias que hemos desarrollado para ocuparnos de ellas han creado una carga creciente para los enfermos. Esta carga que el tratamiento supone, induce a un mal cumplimiento del mismo, un despilfarro de recursos y unos malos resultados. Frente a esta situación de fondo, demandamos una medicina que sea mínimamente perturbadora, que intente ajustar los regímenes de tratamiento a la realidad de las vidas cotidianas de los pacientes. Este tipo de enfoque podría mejorar mucho la atención y la calidad de vida de los enfermos. Sigue leyendo

Satisfacción (varios)

Si hablamos de satisfacción y siendo este un blog relacionado con la atención primaria, tenemos que hablar de lo contentos que están los pacientes con sus médicos de cabecera,

¿ o no es así?

Sí, hombre si, a pesar de que todos los estudios que hacen los especialistas se empeñan en mostrar que, en lo tocante a sus patologías especializadas, “lo hacemos muy mal”. La satisfacción de los pacientes con nuestro trabajo es una de las pocas cosas de la que todavía podemos estar orgullosos. Al menos hasta que se cree la especialidad de “deleitologos” o médicos de todoloqueudquiera, que todo se andará.

Mientras tanto unos autores que querían documentar la satisfacción de pacientes con cáncer de mama con el seguimiento prestado por sus médicos de familia han publicado un artículo en una revista de la especialidad titulado Patient satisfaction with breast cancer follow-up care provided by family physicians

El objetivo era identificar los factores determinantes de la satisfacción con esta atención.

Los pacientes eran mujeres que estaban integradas en un programa estatal. Este ofrecía tratamiento contra el cáncer de mama a mujeres de bajos ingresos no aseguradas o con seguro insuficiente. Se realizó una entrevista telefónica sobre su grado de satisfacción a casi setecientas mujeres, de las que ciento cuarenta y cinco (22%) eran atendidas por un médico de familia) tres años después del diagnóstico inicial de cáncer de mama. Las repuestas se integraron en un modelo que establece que la satisfacción del paciente es una función de las características de este, la estructura y los procesos de la atención sanitaria. Las dos terceras partes de las pacientes estaban muy satisfechas con su tratamiento y el seguimiento por el médico de familia. Estaban más satisfechas, las que podían preguntar a sus médicos cuestiones sobre su enfermedad, y hubo una relación mayor con la satisfacción en factores como la capacidad de su médico para escucharlas, dedicarles el tiempo necesario y, sobre todo, la facultad de explicar las cosas de una manera que se pudiera entender.

Los autores concluyen que: la comunicación centrada en el paciente con cáncer es fundamental y que los médicos harían bien fomentándola e incluyéndola en su quehacer diario con estos pacientes.

Curiosamente, o no, un ensayo clínico publicado doce años antes en Inglaterra llegaba a similares resultados. Cuando se evalúo el efecto sobre la satisfacción del paciente de transferir a primaria la responsabilidad del seguimiento de las mujeres con cáncer de mama en remisión desde las consultas externas del hospital, se encontró que el grupo seguido por médicos generales tenía una mayor satisfacción que el grupo de hospital.

Nada que no sepamos, pero que a menudo olvidamos.

¿por qué nos empeñamos en ser especialistas? (o iguales que ellos)

¿por qué caemos en la trampa de que dirijan nuestra agenda?

Cuando lo que quieren de nosotros los pacientes es tiempo, compresión y ayuda, nosotros nos empeñamos en ser agentes de un sistema perverso en el que se niegan estas sencillas premisas.

¡Si al menos estuviéramos satisfechos¡