Inteligencia natural

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Traducción al español, más abajo

Conocer la incidencia real y en tiempo real de las enfermedades transmisibles o no, percatarse de todas las reacciones adversas de un fármaco y su frecuencia, averiguar cuantos aneurismas silentes se acaban rompiendo, monitorizar si los pacientes toman realmente los fármacos que se les prescriben, si un nuevo medicamento está contraindicado o interacciona con el tratamiento que ya recibe el enfermo, investigar cuan frecuentes son las complicaciones infecciosas de una enfermedad viral, o cuanto baja la tensión arterial o reduce la frecuencia cardíaca un medicamento en condiciones reales y no de un ensayo clínico, son conocimientos que harían que la atención medica fuera mucho más eficaz y probablemente más barata.

Son demasiadas las decisiones que se toman en medicina que se basan en información escasa y de poca calidad. Cualquier profano que  por diversos motivos, se adentra en el estudio de una enfermedad, y eso ahora es muy fácil, se da cuenta de lo aleatorio de muchas de las decisiones médicas. sam5No es que “cada maestrillo tenga su librillo” es que “cada uno hace de su capa un sayo”, con desigual fortuna para los pacientes. Muchas veces los actos médicos se parecen más a una lotería que a una ciencia. Eso sí una lotería con sentido común, experimentada y benéfica.

Se está estudiando, con seguridad no lo suficiente, el proceso de toma de decisiones en medicina y un futura solución se avanza con el desarrollo del análisis y procesado masivo de datos o big data y la inteligencia artificial tipo Watson de IBM.

Para que se puedan utilizar realmente estos avances no es necesario que los datos estén estructurados, pero si que sean reales, coherentes y sobre todo que sean utilizables.

Desgraciadamente nuestras historias clínicas electrónicas (HCE) no cumplen los requisitos para ser la fuente de estos datos.

La mayoría son fiel reflejo de la historias en papel, con muchos de sus defectos y algunas virtudes que ahorran tiempo y contentan a tibios y meapilas. Sin embargo no aprovechan todas las ventajas presentes y “a futuro” del formato digital. Con ventajas obvias, el problema es que en sanidad la “informatización” no ha sido realizada de forma correcta y “seguimos trabajando igual (de mal) que siempre”.

En un futuro no tan lejano dispondremos de Samanthas que elegirán su nombre sobre la marcha, esperemos que nuestro médicos disponga de la misma tecnología para cuidarnos y curarnos. Para ello necesitaremos que los profesionales se den cuenta de la importancia de los datos que manejan (es penoso ver como se cumplimentan las HCEs) y que nuestros dirigentes y lideres tengan a su alcance no ya inteligencia artificial, sino un poquito de inteligencia natural.

Traducción:

Voz de mujer

(alegre y casual)

Hola, estoy aquí.

Teodoro:

(sorprendido)

Oh, hola.

Voz de mujer

Hola, ¿cómo estás?

Teodoro:

(no seguro de cómo interactuar)

Estoy bien. ¿Cómo va todo?

Voz de mujer

Bastante bien, Encantada de conocerte.

Teodoro:

Sí, es un placer conocerte, también.

¿Como debo llamarte? ¿Tiene un nombre?

Voz de mujer

Sí. Samantha.

Teodoro:

¿En serio?

¿De dónde sacaste ese nombre?

SAMANTHA

Yo misma me lo puse

Teodoro:

¿Cómo?

SAMANTHA

Me gusta como suena. Samantha.

Teodoro:

¿Cuándo te los pusiste?

SAMANTHA

Justo cuando me preguntaste si yo tenia un nombre, pensé, sí, tiene razón, yo necesito un nombre. Pero yo quería uno bueno así que lei un libro llamado Cómo Nombrar a su bebé, y de los 180.000 nombres, es el que más me gustó.

Teodoro:

¿Lees un libro entero en el segundo que te pregunté por tu nombre?

SAMANTHA

En dos centésimas de segundo en realidad

Preguntas clínicas planteadas por los clínicos en consulta

Guilherme Del Fiol del departamento de Informática Biomédica de la Universidad de Utah publica esta semana, una interesante revisión sistemática en la revista JAMA Internal Medicine, titulada Preguntas clínicas planteadas por los clínicos en la consulta : Una revisión sistemática. La carrera de este investigado esta enfocada especialmente al estudio de sistemas de apoyo a la toma de decisiones clínicas y sobre todo a la integración de los recursos de conocimiento en la historia clínica electrónica mediante Infobuttons.

infobuttonexampleAunque con aspectos mejorables en su ejecución, esta revisión sistemática coincide en lo fundamental con los aportado por los estudios individuales previos. Estima que la frecuencia de preguntas que se hacen por paciente es de 0,57. Aproximadamente la mitad de estas preguntas quedan sin responder porque el medico no busca la respuesta entre sus fuentes de información habituales. De las preguntas en las que si se busca se encuentra una respuesta aceptable en el 80% de los casos. Más de un tercio de las preguntas estaban relacionadas con tratamiento con medicamentos y la diferente tipología de las preguntas cumplía un distribución de Pareto con el 80% de las preguntas agrupadas en un 30% de los tipos.

Como señalan los propios autores: En la practica médica cotidiana surgen muchas preguntas, al menos 1 por cada 2 pacientes, a pesar de que se cuando se buscan, se encuentran respuestas en la mayor parte de las ocasiones (78% a 87%), más de la mitad de las preguntas no se solucionan, porque los médicos no buscan las repuestas. Las razones para esta conducta son variadas, pero las mas comentadas son la falta de tiempo, considerarlas no demasiado importantes, o la poca confianza en encontrar una respuesta valida. 

Parece que los los médicos auto-seleccionan las preguntas más simples, más urgentes, y aquellas que creen que tienen repuesta, ya que estiman el valor de la información en términos de beneficios versus el trabajo para conseguirla. Estas preguntas sin respuesta siguen representando una gran oportunidad para mejorar la atención al paciente y el auto-aprendizaje.

Las intervenciones enfocadas a integrar sistemas de conocimiento medico con los sistemas de información tipo historia clínica electrónica, permitirían a los médicos considerar los beneficios de la información disponible frente al coste (en tiempo) de la búsqueda de la información.

Wearable Medicina

batesLa versión española de la undécima edición (2013) de un famoso del libro de texto sobre examen físico en medicina, incluye una portada ocupada por un esfigmomanómetro aneroide, instrumento médico empleado para la medición indirecta de la presión arterial. Este artilugio fue inventado en el año 1881 y aun así, es con seguridad el utensilio más empleado en la práctica médica actual.

Si la medicina no fuera una profesión tan falsamente anclada en las tradiciones, esta portada no sería posible salvo para documentar un libro sobre historia de la medicina.

Las forma de medir las variables biológicas del cuerpo humano está cambiando de forma acelerada. Los weareables, pulseras, relojes u otros dispositivos hace tiempo que ocupan los cuerpos de personas que se dedican a cuantificar ese improductivo gasto de energía, que se llama ejercicio físico. La decimocuarta edición del informe anual de Telefónica: La Sociedad de la Información en España, correspondiente a 2013 incluía como tendencia de futuro “ la inteligencia para llevar: los wearables” y en el último congreso mundial de móviles de Barcelona esta tecnología fue la estrella con presentación de atractivos modelos por parte de la industria. huawei-talkband-b1-mainLa siempre innovadora compañía Apple apuesta en su próxima versión del sistema operativo móvil por una aplicación propia (Healthbook sería su nombre) que no solo se encarga de cuantificar nuestra actividad diaria, también mostrará diferentes medidas como el nivel de azúcar en sangre, la calidad del sueño, el nivel de hidratación, o la presión sanguínea.

Es un nuevo paso en lo que se ha dado en llamar el yo cuantificado (quantified self) que en sus inicios  se conformaba con dispositivos primitivos que recogían variables recreativas relacionadas con el bienestar y salud física o fitness, pero que aumentan su radio de acción cada vez más.

¿Qué hará un médico cuando se presente un paciente con un completo y detallado  registro de su tensión arterial, combinado además en una atractiva gráfica con otras actividades como la comida, el sueño o el ejercicio? ¿Qué haremos con la ingente cantidad de datos que “el cuerpo” de nuestros clientes sanos y enfermos está generando y que ahora se pueden recoger de manera fácil y económica? healthbook-book(2)_2

La manera actual de medir, definir y controlar muchas “enfermedades” se basa en lecturas estáticas de variables indirectas, muchas veces con dispositivos inexactos y obsoletos.

No es seguro si seremos capaces de redefinir nuestro concepto de anormalidad y enfermedad, de reevaluar el efecto de nuestras intervenciones y tratamientos con esta nueva información.

Tampoco esta claro si nuestras obsoletas historias clínicas electrónicas podrán aprovechar e interpretar todos los datos que se les pueden presentar.

No sabemos en definitiva si seremos capaces de reordenar la forma en la que prestamos asistencia en un mundo de “muchos y más fiables” datos aportados por el propio usuario y sus innumerables gadgets.

e-Health puede rascar, y hacerlo muy bien, pero no donde más pica

El pastor Miguel Brun me contó que hace algunos años estuvo con los indios del Chaco paraguayo. Él formaba parte de una misión evangelizadora. Los misioneros visitaron a un cacique que tenía prestigio de muy sabio. El cacique, un gordo quieto y callado, escuchó sin pestañear la propaganda religiosa que le leyeron en lengua de los indios.

Cuando la lectura terminó, los misioneros se quedaron esperando.

El cacique se tomó su tiempo. Después, opinó:

—Eso rasca. Y rasca mucho, y rasca muy bien.

Y sentenció:

—Pero rasca donde no pica.

Eduardo Galeano «El libro de los abrazos»

y cuando se confunda diga que lo ha leído en ABC

En este blog se ha comentado lo fútil de critica la calidad de información en Internet y en concreto en la Wikipedia, así como del escaso valor de las medidas para mejorarla  del tipo restricciones, sellos de calidad, o similares.

Las actuaciones deben ir justo por el camino contrario, ya que la gente va seguir consultándola por sus innumerables ventajas. Según un informe de lMS Institute for Health Care & Informatics llamado  Engaging Patients through Social Media, Wikipedia es la fuente de información médica líder para pacientes y profesionales de la salud. Durante el último año las 100 mejores páginas de Wikipedia (en inglés) en temas de salud, tuvieron en promedio, 1,9 millones de visitas. Además las enfermedades más raras, que suelen tener menos fuentes de información accesibles y son en general menos compresibles para los pacientes y los clínicos, muestran una mayor frecuencia de visitas que  enfermedades mucho más comunes.

Unámonos a ellos y contribuyamos que mejore la calidad de la información en Internet. Una forma de hacerlo, no necesariamente institucional, es la de ser editor de Wikipedia.

cartoowiki

“What’s more believable, a bunch of old textbooks or Wikipedia?”

Por fortuna, no somos originales y una cadena de radio americana recoge la noticia de un profesor de la Universidad de California, el Dr. Amin Azzam que anima a los estudiantes de medicina de cuarto año a usar sus conocimientos para mejorar la Wikipedia, con un curso diseñado al efecto.

Los estudiantes eligen un artículo a partir de los 100 artículos médicos más leídos y trabajar en él durante todo el curso mejorándolo y aprendiendo a la vez a redactar, categorizar y sintetizar la información médica.

Dejando aparte la escasa visión del ministerio de sanidad española cuya estrategia Internet se resume en la más absoluta nada, otros entes como asociaciones profesionales o sociedades científicas podría fomentar la edición en Wikipedia en castellano (mucho más pobre que la de ingles) de tal forma que la información contenida en ella se ampliara ( que falta hace) y mejorara su calidad.

Cibercondría: hipocondría on line

por José Francisco García Gutiérrez. Especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública. Doctor en Salud Pública. Profesor en la Escuela Andaluza de Salud Pública (EASP), Granada, España. Coordinador del Grupo Internet y Salud de la EASP

La fácil accesibilidad a información sobre salud en la red está ayudando, sin duda, a innumerables personas a tomar decisiones informadas sobre su salud o sobre los tratamientos de sus enfermedades. Sin embargo, esto está resultado desastroso para muchas personas que se preocupan en exceso (o están obsesionadas) con su salud. Hasta la aparición de internet, los hipocondríacos se veían obligados a rebuscar en textos y bibliotecas o a preguntar a sus médicos para obtener información. Ahora hay todo un universo sobre temas de salud solo a “un par de clicks de ratón” de distancia. Aproximadamente, el dos por ciento de todas las búsquedas en Internet  son sobre temas médicos

Confesiones de un cibercondríaco
“En la actualidad, y gracias a internet, convertirse en hipocondríaco resulta cada vez más sencillo. Una búsqueda sobre el dolor de cabeza encuentra más páginas web que lo relacionan con un tumor cerebral que con la deprivación de cafeína” [The New York Times, 24 de noviembre de 2008].
Hipocondría: enfermedades fantasmas, enfermos imaginarios
La hipocondriasis suele caracterizarse por: a) el temor infundado de que síntomas corporales menores sean la expresión de una enfermedad grave; b) por los constantes autoexámenes y autodiagnósticos, y c) por la preocupación continua y exagerada por el propio cuerpo. Tiende a desarrollarse en personas entre los 20 y 40 años de edad, y afecta por igual a los varones y a las mujeres. Aparece con frecuencia asociada a una enfermedad grave en amigos o familiares, pero a veces es la manifestación secundaria de una depresión o de procesos de ansiedad generalizada.
Aunque esta condición se perciba a menudo como “relativamente dañina” o como una “desviación neurótica o estrafalaria”, en algunos casos se convierte en una obsesión devastadora. Lo que más les cuesta siempre a los hipocondríacos es aceptar que es normal que las personas sanas tengan síntomas. La hipocondría genera gastos de muchos millones de euros al año en pruebas diagnósticas y tratamientos innecesarios.
Varios estudios han mostrado que los hipocondríacos dudan permanentemente de los diagnósticos realizados por los médicos, que sospechan y no se sienten reasegurados cuando alguien les intentan demostrar que no padecen una enfermedad grave, y que tienden a obsesionarse con enfermedades que tienen síntomas comunes o ambiguos.
Hasta el momento hay pocos estudios (y con pocos sujetos) sobre cómo los hipocondríacos están usando Internet o cómo aumenta la ansiedad sobre la salud en personas normales al realizar búsquedas en la red sobre temas médicos. Sin embargo lo ultimo parece ser un fenómeno bastante extendido al que se ha dotado de un atractivo nombre durante la última década: cibercondría.
Cibercondría: la escalada digital de la ansiedad por la salud
Se emplea el término “cibercondria” para definir la escalada sin fundamento de la ansiedad por síntomas comunes, según la revisión de los resultados de una búsqueda en internet (sobre todo si esa búsqueda se realiza con fines diagnósticos). La escalada de la ansiedad parece estar relacionada con la cantidad y la distribución de los contenidos vistos por los usuarios, la presencia de terminología confusa y alarmante en las páginas visitadas, y la predisposición del usuario hacia la preocupación en lugar de tratar de buscar explicaciones más razonables sobre sus padecimientos. Por otro lado, un tercio de las personas que buscan en internet sobre temas médicos sufre una “escalada” de sus búsquedas posteriores hacia enfermedades graves.
Un médico en el ratón: la probabilidad de los eventos inciertos
Durante los últimos años, numerosos expertos médicos e investigadores de internet han hecho llamamientos para que se inicien acciones dirigidas a reducir la ansiedad innecesaria en todos los consumidores de información sobre salud, independientemente de que hayan sido diagnosticados como hipocondríacos o no.
Es cierto que el sentido común puede ayudar parcialmente a enfocar la interpretación de la información, pero también puede conducir a errores sistemáticos. Por ejemplo, la confianza excesiva en las clasificaciones (rankings) de los sitios web en salud lleva con frecuencia a recomendaciones de dudosa eficiencia en el tratamiento de algunas enfermedades.
Por el momento pienso que los profesionales de la salud deberían interesarse más por lo que está ocurriéndole a sus pacientes en las búsquedas sobre temas médicos en Internet (y actuar como sus mentores proactivos). A pesar de las limitaciones, hay muchos beneficios potenciales y algunos modestos avances. Disponemos de numerosas publicaciones sobre los problemas en la calidad de la información médica (en general y no sólo en internet) y de criterios para evaluar las páginas web con contenidos de salud.
Internet continúa evolucionando de forma tan rápida como sorprendente. Esperemos que en el futuro próximo dispongamos de buscadores (con algoritmos especializados) capaces de seleccionar información que no nos lleve automáticamente a la confusión y a la duda… ¡ni a pensar en lo peor!.
Nota
Este trabajo fue presentado en el XXXIII Congreso semFYC. IV Congreso Subregional de Península Ibérica de la Región WONCA Iberaoamericana-CIMF, celebrado en Granada del 6 al 8 de junio de este año.

Bibliografía recomendada
1. Barsky A. Worried Sick: our troubled questfor wellness. Hardcover: Little Brown and Company; 1988.
2. Baumgartner SE, Hartmann T. The role of health anxiety in online health information search. Cyberpsychology, Behavior, and Social Networking. 2011;14:613-8.
3. Cantor C, Fallon B. Phantom Illness: Recognizing, Understanding, and Overcoming Hypochondria. Boston: Houghton Mifflin; 1996.
4. Whelan N. Confessions of a cyberchondriac. Last Exit Magazine.
5. White RW, Horvitz E. Cyberchondria: Studies of the escalation of medical concerns in web search. Microsoft Research. 2008.