SATD (1)

Los pacientes y la sociedad general esperan de sus médicos y de los servicios de salud una asistencia sanitaria de la mejor calidad posible,  a un precio asumible y en la que se garantice al máximo la seguridad.

Las tecnologías de la información pueden ayudar a conseguir este triple objetivo, la denominada Historia clínica electrónica (HCE) es una pieza básica y nuclear del entramado tecnológico que compone un sistema de información sanitaria moderno y eficiente. Sin embargo su sola presencia nos garantiza nada. Aunque se tenga como es el caso de España un gran parque de ordenadores y software en la mayoría de las consultas de atención primaria y en una gran parte de las de los hospitales, esta tecnología no es de mucha ayuda, si estos programas no presentan otras propiedades.

By DemonDeLuxe

By DemonDeLuxe

Tras unas aplicaciones básicas, o de primer orden como la de registro, organización y archivo de datos clínicos, y antes de funciones avanzadas como la docente, investigadora, epidemiológica, auditoria y de mejora continua de calidad,  la historia clínica debe alojar una serie de utilidades que podríamos llamar de segundo orden. Estas son las que dan el carácter distintivo a la HCE frente a sus antecesores impresos; no se trata ya de hacer de manera mucho más eficiente y rápida una serie de cometidos, sino de realizar tareas nuevas que de otra forma no se podrían hacer.

Dentro de estas aplicaciones se encuentras los sistema de ayuda a la toma de decisiones (SATD) en sus diversa vertientes: diagnósticas, terapéuticas, etc. Un SATD es básicamente un sistema informacional  diseñado para suministrar información y ayudar, en nuestro caso al médico, a la toma de decisiones efectivas. Estos sistemas ayudan sobre todo en el proceso de decisión de problemas complejos, mal estructurados y/o donde existe un alto grado de incertidumbre. Al contrario de lo que se cree, no automatizan, ni unifican el proceso del  decisión sino que de forma interactiva y flexible, proporcionan ayuda en cada paso del proceso de la toma de decisiones.

En medicina reconocemos como SATD a cualquier tipo de aplicación  que recoge los datos recogidos en la historia clínica de los pacientes y produce recomendaciones a los médicos que les atienden. Se ha establecido hace tiempo que las principales funciones de estos son: alertar, recordar, interpretar, predecir, diagnosticar, asistir o sugerir y criticar (esta última en España se traduce como fiscalizar o amonestar).

Al contrario de lo que podría parecer todavía no existe un instrumento perfecto, ni siquiera ninguno que realice todas estas funciones; más bien lo que nos encontramos son soluciones parciales, de aplicación local y, casi nunca, evaluadas. Así y todo, la esperanza de que estas aplicaciones se desarrollen y utilicen en la práctica diaria para mejorar la calidad de la asistencia se mantiene de forma razonable.

Si en alguna parte del encuentro clínico se antoja que estos SATD pueden ser especialmente útiles, es durante la prescripción, dentro de los dedicados a este apartado se encuentran vademécums o formularios con información formal de medicamentos y sistemas de alerta, como las de interacciones entre medicamentos. El objetivo de todos ellos es proporcionar información completa y actualizada, relacionada con el paciente, clínicamente relevante y amigable o fácil de utilizar.

El artículo 85 bis añadido a la Ley 29/2006 de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios por el artículo número  cuatro del R.D.-ley 16/2012, de medidas urgentes para garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud y mejorar la calidad y seguridad de sus prestaciones, explica  entre otros apartados que:

Los órganos competentes de las comunidades autónomas dotarán a sus prescriptores de un sistema de prescripción electrónica común e interoperable en el que se incorporarán subsistemas de apoyo a la prescripción, tales como:

  • nomenclátor de medicamentos en línea;
  • correspondencia entre principios activos,
  • medicamentos disponibles y patologías en las que están indicados;
  • protocolos de tratamiento por patología recomendados desde las instituciones sanitarias y las sociedades médicas, con indicación de los estándares de elección y los beneficios esperados;
  • coste del tratamiento prescrito y alternativas de elección terapéutica según criterios de eficiencia;
  • base de datos de interacciones;
  • base de datos de ensayos clínicos en su provincia o comunidad autónoma;
  • información periódica en línea (autorización y retirada de medicamentos y productos sanitarios, alertas y comunicaciones de interés para la protección de la salud pública);
  • difusión de noticias sobre medicamentos que, sin ser alertas en sentido estricto, contribuyan a mejorar el nivel de salud de la población.

BOE11

No sin mi médico

Los resultados de las pruebas sin la orientación del médico harán que aumente la ansiedad del paciente

por KEVIN PHO, MD  traducido de  Test results without physician guidance will cause patient anxiety

 Un paciente me culpa por lo que la gran ansiedad que le causo el tener que esperar varias semanas antes de recibir los resultados de una prueba de laboratorio, que yo había pedido. Muchos pacientes suelen tener que esperar días, si no semanas, antes de recibir los resultados del laboratorio por parte de su médico. El retraso puede afectar negativamente la salud de los pacientes.

Por ejemplo, un estudio observó a mujeres que se sometieron a una biopsia de mama para el cáncer Estas pacientes tardaron de uno a seis días en obtener sus resultados. Las que tuvieron que esperar más tiempo tenían niveles anormales de marcadores bioquímicos de estrés, que potencialmente pueden afectar  a los tiempos de curación de la herida de la biopsia.

El U.S. Department of Health and Human Services quiere cambiar el sistema de obtención de los resultados  de laboratorio. Una de las propuestas es permitir a los pacientes revisar inmediatamente sus resultados de laboratorio a través de un sitio web, casi al mismo tiempo que sus médicos. Si esto es una idea buena o mala depende de lo que ocurra después de que los pacientes vean los resultados.

 Los pacientes merecen tener acceso

Los pacientes deben tener acceso a sus pruebas de laboratorio. Pero es fundamental que un profesional médico explique los resultados. Los números en bruto sin el beneficio del contexto, también pueden causar ansiedad del paciente. Algunos resultados anormales se deben al azar o a errores de laboratorio. Otros resultados puede ser una variación normal para ese paciente en particular. Muchos de los resultados de laboratorio son engañosos y no indican ninguna enfermedad. Los pacientes suelen asumir lo peor, ver solo los resultados puede causar una alarma innecesaria.

Una consecuencia inesperada de este enfoque podría ser que los consultorios médicos se inunden con llamadas telefónicas de pacientes ansiosos. O pueden ir a Internet para una

“I have your lab test results. Cut back on your vitamins. You have the healthiest urine I have ever seen.”

interpretación general, que no se ajuste a las condiciones individuales del paciente. Un sitio web también podría proporcionar información incorrecta, información que a veces solo se basa en opiniones. Los pacientes que ya tienen acceso a algunos resultados de pruebas sin la participación de un médico. Las pruebas genéticas directas al consumidor les dicen a los pacientes si están en riesgo de condiciones tales como la enfermedad de Alzheimer o la diabetes. La prueba del VIH en el hogar fue aprobado recientemente por la FDA.

 Las pruebas no son infalibles

Recuerde que sólo porque una prueba genética muestra un bajo riesgo de diabetes, esto no significa que un paciente debe dejar de llevar una vida sana. Del mismo modo, la prueba del VIH de casa no es infalible. En promedio, si 100 consumidores con VIH se hacen la prueba,  92 obtendrán un resultado correcto, positivo, mientras que ocho recibiría un resultado incorrecto.

Sin orientación profesional tras la prueba, estos resultados pueden tener repercusiones engañosas importantes. Los pacientes se sienten empoderados por la fuerza que les da el disponer de datos al instante. Sin embargo, aún queda mucho por hacer para proporcionar una orientación adecuada. Las historias clínicas electrónicas (HCE) pueden ayudar a los médicos de manera más eficiente a interpretar las pruebas y enviar una nota los pacientes con sus recomendaciones en cuestión de “pulsaciones de teclas”. Desafortunadamente, sólo el 51% de las consultas médicas utilizan los registros digitales (datos USA, en España y en AP nos acercamos al 95% pero las HCE no disponen de esa utilidad). Antes de realizar cualquier prueba, los médicos deberían gestionar las expectativas del paciente. Los médicos deben informar a los pacientes lo que los resultados de las pruebas podrían indicar y cómo podrían afectar a su tratamiento. La conversación debe concluir con un plan claro de cómo y cuándo el paciente será informado del resultado de la prueba.

Los resultados de laboratorio directos e instantáneos están cambiando la relación entre médicos y pacientes, que cada vez tienen acceso mayor a una gran cantidad de datos. La posibilidad de ver los resultados del examen podría aliviar la ansiedad de la espera de los pacientes. Sin embargo sin una interpretación y orientación apropiadas, esta ansiedad podría ser reemplazada por la preocupación de no saber lo que realmente significan.

Kevin Pho  es un médico especialista en medicina interna y en  el Consejo de Contribuyentes de EE.UU. Hoy en día . Es fundador y editor de  KevinMD.com ,

Los registros electrónicos no cuentan historias que tengan sentido

La historia clínica electrónica no te cuenta la historia 

Karen S. Sibert, MD . A Penned Point 

Traducción de  The electronic medical record doesn’t tell you the story

Una mañana hace poco, me encontré con otra médico de pie con aire taciturno en uno de los terminales de ordenadores móviles, a los que nos referimos como “vacas” [cows o computers on weels en el original] esos ordenadores sobre ruedas  que están ahora por todas partes en nuestro hospital. Le pregunté qué le pasaba. “Oh, nada, en realidad,” dijo. “Es sólo que no sé nada sobre los pacientes”.

Yo sabía exactamente lo que quería decir. Las cosas son diferentes ahora que tenemos la HCE – historia clínica electrónica-. Después de dos meses de uso, hemos aprendido a nuestro pesar, que estos registros no nos cuentan historias que tengan sentido cognitivo. En su lugar, ofrecen listas interminables de datos.

Antes de la palabra escrita, la gente contaba historias. En todas las culturas, en torno al hogar y en los viajes, todos recordaban una y otra vez los cuentos de grandes hazañas, romances y tragedias .Cuando éramos estudiantes de medicina, aprendimos a presentar cada caso durante la visita contando la historia del paciente. La historia tiene elementos bien definidos: el motivo actual,  el trasfondo genético o la desgracia que condujo hasta el problema actual, la investigación que podría llevar al diagnóstico y el plan de acción.

Las mejores historias lo explican por si mismas. El ejecutivo de negocios recién llegado de un vuelo transatlántico que presenta dificultad para respirar; El Scan de ventilación/perfusión reveló una embolia pulmonar. La mujer joven con síndrome de Marfan que una mañana al comenzar sus ejercicios nota un intenso dolor en el pecho irradiado a la espalda, el eco demostró disección aórtica.

Ahora, sin embargo, tenemos listas.
Si usted es un consultor tratando de dar sentido al caso del paciente, puede que se encuentre obstaculizado y frustrado por la dificultad de conseguir el cuadro completo. Si tienes suerte, puedes encontrar a un ser humano que sabe algo sobre el paciente, y que le pueda contar su historia. Usted puede apostar que esta persona no será el residente, que acaba de entrar en el servicio, no ingreso al paciente, no sigue al paciente, y  que tiene que echarse una siesta breve. Pero con perseverancia se puede encontrar un médico que atiende al paciente, que no tiene restricciones en horas de servicio y en realidad sabe lo que está pasando con el paciente.Una lista nos dará la historia clínica. En ningún orden particular de prioridad, incluye problemas de salud con un solo termino como la artrosis o la hipertensión que no tienen nada que ver con el ingreso actual del paciente por pancreatitis aguda. Los antecedentes de abuso de alcohol se pueden encontrar en otros lugares, en la lista de “historia social”. Nuestra “historia social” incluye un campo que nos dice si el paciente mastica tabaco o no lo hace, que rara vez es útil en el sur de California. La queja de dolor abdominal no se encuentra cerca de los valores de laboratorio de amilasa y lipasa.

Si la búsqueda de un ser humano falla, la segunda esperanza es encontrar una nota narrativa por un médico que tiene la vieja costumbre de dictar una historia física y organizada. Esta es la “mina de oro” [pot of gold en el original] en la historia clínica electrónica, pero usted puede tener que pasar a través de muchas páginas de notas en el ordenador antes de encontrar uno. A veces, sólo por diversión, la imprimo para que pueda recordarla sin necesidad de acceder a ningún sitio.

El uso de todos los “campos inteligentes” de la HCE gusta al principio hasta que te das cuenta de que ellos mismos se perpetuán sin cesar, como los tribbles [n del t : los tribbles son animales asexuados ficticios del universo Star Trek]. Los mismos “antecedentes e historial médico pasado”, apareceran como una lista idéntica en nota tras nota, porque es muy fácil

escribir”. PMH” [past medical history] en lugar de un resumen de los problemas del paciente como una narración. Si un error de cualquier tipo se hace, se continuará hasta que alguien lo advierta y se tome la molestia de borrar. Si “Lasix” en lugar de “látex” se introduce como una alergia, puede aparecer de esa manera indefinidamente. Es mucho más probable que haga clic en la línea equivocada de una lista de lo que es escribir la información incorrecta en una nota escrita a mano.

Con los miles de millones de dólares que se gastan en las HCEs, y el gran interés del gobierno de Barack Obama en su aplicación,  nadie quiere oír hablar de los problemas que causan. Pero la verdad es que es mucho más difícil para los médicos y todas los demás  personas que trabajan en un hospital, aprender y recordar lo que necesita saber acerca de sus pacientes leyendo los registros electrónicos. Los seres humanos no aprenden mejor memorizando listas desconectadas.

Desde los cuentos de hadas a las historias de los pacientes, estamos programados para recordar historias.

Karen S. Sibert es profesora adjunta de Anestesiología, Centro Médico Cedars-Sinai. Ella escribe en el blog A Penned Point. .

informática retrasada

Un recurso habitual, casi tópico, cuando se habla de nuevas tecnologías en sanidad, es acudir a la comparación, siempre en desventaja, con otras instituciones o empresas.Se hace notar como éstas siempre superan a las de salud en implantación tecnológica. Con frecuencia oímos eso de que “si puedo consultar mi cuenta corriente en mi ordenador u obtener dinero en un cajero automático desde cualquier sitio de España, por qué no puedo citarme vía Internet? o por qué el médico de la playa no consigue acceder a mi historial médico”.

Aunque suene lógico, no deja de ser una leyenda urbana más, ni la banca está tan avanzada, ni el manejo de la información sanitaria es tan simple como el de otros sectores. Basta con ponerse al otro lado de la pantalla del ordenador en una caja de ahorros para ver cómo su  “informática” no es tan perfecta como parece. En el ordenador de un banco, pantallas y pantallas de obligado cumplimiento, terminales tontas y escasa “usabilidad” hacen de los trámites más sencillos una inacabable sucesión de golpes de ratón y nerviosos movimientos de dedos sobre el teclado.

La implantación tecnológica no es, por tanto, inferior en sanidad, o por lo menos no es muy inferior, cuando lo comparamos con el sector privado o las instituciones públicas de gran magnitud que tan a menudo nos ponen como ejemplo. Solo hay una diferencia, los bancos, el ministerio de Hacienda o incluso una modesta compañía de autobuses de línea tienen claro quiénes son sus usuarios y quién es el que paga y, por tanto, manda. También saben para qué se deben implantar las tecnologías, qué es lo que esperan de ellas y el valor de la mejora continua.

Los diferentes sistemas de salud no han llegado a esta comprensión. Sus sistemas informáticos están diseñados por y para políticos gestores y burócratas, olvidándose por completo del cliente interno y externo. Los médicos y los pacientes apenas han intervenido en el desarrollo de los sistemas de información que se han implantado en España a raíz de las transferencias sanitarias. La innovación tecnológica en sanidad tuvo la desgracia de coincidir en el tiempo con estas transferencias. De pronto, diecisiete aguerridos consejeros se lanzaron a crear el mejor sistema de salud para sus autonómicos ciudadanos. Como no podía ser de otra forma, se iba a apostar de forma clara por las nuevas tecnologías para conseguir este objetivo.

¡Qué desgracia!

La informatización sanitaria se convirtió en un lugar común donde materializar las megalomaniacas ideas sobre la estructura de un sistema sanitario ideal. Era un tablero donde no cabían los peones. Las nuevas tecnologías fueron diseñadas a imagen y semejanza de las utópicas ideas de los que nunca habían pasado una consulta.

Utopía, desconocimiento y olvido, las tres palabras clave del fracaso de las tecnologías en la sanidad de nuestro país. En poco tiempo veremos la caída de sistemas de información centralizada basados en la historia clínica electrónica que, aunque vendidas con éxito al exterior, son de conocida ineficacia por todos los usuarios. Se olvidaron que un sistema de información se construye desde abajo, poco a poco de forma incremental y sobre todo con un objetivo muy claro.

La postergación de los profesionales y de los usuarios ha sido el gran error de la implantación de las nuevas tecnologías en sanidad, y no las dificultades o la inversión económica.

A estas alturas de la película vender como iniciativa pionera la cita por Internet, la ubicuidad de los datos sanitarios, el uso del ordenador en las consultas o la receta electrónica (que ni es receta, ni es electrónica) causa cierto sonrojo. Mientras estoy sentado delante de mi ordenador, viendo una pantalla similar más de ocho años, el cajero de mi banco ha cambiado, al menos, tres veces, ha incorporando mejoras, no solo tecnológicas, sino de sentido común.

Las empresas tienen claro quiénes son sus usuarios y van mejorando con la experiencia, e inversión continua.

Esperemos que en sanidad pase algo parecido….

Ap-Madrid o historia de un desproposito

Hay un halo maléfico  que inspira y envuelve a todo el programa AP-Madrid, hasta el punto de que se puede considerar una herramienta fallida. Todo está pensado para cumplir unas necesidades, normas y reglamentos ajenos a la asistencia clínica, sin importar si esta sale perjudicada o no. En la Intranet de la consejería se dice que han participado más de 100 profesionales en esto. No me lo creo. No puede ser que haya muchos que tengan actividad asistencial diaria y se vean obligados a trabajar con este programa, de lo contrario no habrían apoyado esta desgracia en forma de avanzado sistema de información”.

por Pablo Astorga

Llevo apenas tres semanas trabajando con AP Madrid, después de 8 años utilizando OMI-AP y mis sensaciones son una mezcla de impotencia, ira, frustración y desesperanza. No soy nuevo en esto de la informática ni soy un enemigo de ella, pero hacía mucho tiempo que no sentía ganas de pegarle una patada al ordenador, tal vez desde que me vendieron uno con el viernes 13 incluido.

Esto es un horror” es la frase que más se oye en el Centro (un Centro grande con más de un equipo) para referirse al nuevo programa. Básicamente siento que nos han escamoteado la posibilidad de trabajar bien. Tengo la impresión de que se tarda en general el triple de tiempo en hacer las mismas cosas que con OMI, y naturalmente para poder acabar la consulta en la jornada de trabajo habitual hay que renunciar a hacer cosas que antes se podían hacer, como consultar DGPs del paciente o controlar más la medicación.

Abro el programa, imprimo la hoja de citados, tengo que irme a otra pantalla para ver la lista de pacientes (todo más lento). Abro la historia. Me encuentro con avisos de todo tipo que me ralentizan. El práctico y rápido flash de OMI, ahora ya no es tan práctico. Puedes tardar una eternidad en escribir uno nuevo o en borrarlo. Antes podía ver en estadísticas el nº de pacientes que tengo citados. Ahora no (o al menos yo lo desconozco).

El tapiz también ha cambiado ¿para qué proporcionar más información?  Habrán pensado los hacedores de este programa. Para ellos no debe ser bueno que se vea bien y de un vistazo la última visita, antecedentes, ordenes clínicas etc.  La transición para ver los episodios abiertos y cerrados es mucho más lenta. Cada vez que se refresca la pantalla con la lista de episodios supone varios segundos.  En la nueva pantalla de órdenes clínicas no puedo ver  a qué especialistas he dirigido las interconsultas, con lo que tengo más posibilidades de volver a derivar innecesariamente .

Aunque nadie nos lo ha enseñado (de hecho muchos compañeros no lo saben) desde mis primeros escarceos con la historia clínica electrónica entendí que el orden era fundamental para mantener la herramienta operativa y útil. Para AP-Madrid parece que no es así, por ejemplo “Cerrar episodios” se vuelve una tarea  titánica. Reabrirlos también porque no te permite hacerlo simplemente asociando curso descriptivo al episodio cerrado. Seguimos lastrados con la CIAP 1.

La clasificación CIAP2 está disponible desde 1999 y podría haber sido una buena ocasión para migrar. Ahora no podemos codificar por CIE-9 si lo deseamos en alguna ocasión que nos interese. Es cierto que funciona mejor el cierre automático de episodios ya que parece se han eliminado los errores que había en OMI, en cuanto a considerar episodios crónicos como agudos (me estoy refiriendo p.ej. a Diabetes e Hipertrofia de próstata).

Lo mas “divertido” es el módulo de prescripciones. Aquí con las sucesivas modificaciones se han esmerado: si no lo tenías ya, empieza el dolor de cabeza.

Parece bueno que no se permita asociar a actividades preventivas ninguna medicación, ya que antes se abusaba mucho de ello, aunque de todas formas sería lo lógico para alguna medicación como Ca-vit.D, gastroprotectores. Ahora es más fácil cambiar la asociación de un medicamento con el episodio correcto, siempre que esté abierto pero no permite asociar ninguna medicación a un episodio cerrado. Esto que parece algo lógico, en la práctica es poco operativo y lleva a un peor control de la medicación, Es el caso de los tratamientos sintomáticos, mucha gente que viene a consulta se quiere llevar algún paracetamol o antiácido de regalo, para cuando tengan un catarro o les duela la cabeza, acidez o a lo mejor para regalar a la familia.

Si lo recetamos de nuevo cada vez, perdemos tiempo y no tenemos control con el histórico de recetas ya que figura como una nueva prescripción. Si reabrimos episodio nos obliga a salir del modulo ir a episodios y reabrirlo con la pérdida de tiempo que conlleva. Supongo que optaré por tratar de tener un episodio abierto crónico.

La nueva ley de prescripción por principio activo y la peculiar aplicación de los mantenedores de este modulo de prescripción ha dado lugar a un mundo de fantasía que para sí lo quisieran en Disney World. En el proceso de migración de la información el programa por error marca muchos genéricos y medicamentos que no están afectados por la nueva ley como si lo estuvieran y obliga a poner un comentario de justificación terapéutica, lo cual es inexacto y lleva mucho tiempo. Si decidimos cerrar el medicamento y prescribirlo de nuevas no tenemos que justificar nada puesto que no hay nada que justificar. Eso en teoría al parecer algún avispado ha pensado que si y que la pérdida de tiempo no es tan importante.

A todo esto, si no nos hemos dado cuenta de que tenemos un medicamento marcado con el triangulito rojo de marras- necesita justificación terapéutica-, y empezamos a prescribir o modificar otra medicación, justo cuando ya lo tenemos todo listo para imprimir, es entonces y no antes cuando el maldito programa nos avisa de que tenemos un fármaco pendiente de justificar. Solo avisa, ¡no! que va,  no deja hacer nada y se pierde todo el trabajo hecho- la pérdida de tiempo sigue sin tener importancia al parecer ¡claro como no es el suyo!-.

Con seguridad es entonces el momento en que te asaltan las ganas de darle una patada y piensas si esto no está hecho con la sana intención de jo…robar al profesional. Afortunadamente no se llegó a poner en práctica la idea de una regla que amenazaba con golpear la mano del profesional prescriptor, aunque si dice mucho sobre la mentalidad de quién se le ocurrió la idea.  ¿Qué decir sobre la prescripción de accesorios o fórmulas magistrales? Casi mejor no decir nada, misión imposible.

En la práctica si ponemos la medicación como crónica, nos vemos obligados a recetar una por una con añadir copia ya que no nos permite como antes seleccionar 2 o 3 recetas. Conlleva  pérdida de tiempo o amenazas de que el programa “te expulse” y tengas que entrar de nuevo con la contraseña (otra gracia más del programita!). Tendríamos que generar lotes, lo cual lleva su tiempo también y creo que podría funcionar bien si los envases tuvieran todos un contenido homogéneo de unos 30 comprimidos y si estuviéramos en un país más “organizado”. Es por eso que casi todo el mundo se decide por poner la medicación a demanda, aunque me imagino que si alguna vez se implanta la receta electrónica habrá que volver a los lotes y que sea la farmacia la que se “pelee” con el paciente.

El módulo de IT también tiene sus problemas. Dar de alta una Empres se convierte en misión ardua y más que complicada. No deja dar e imprimir la bajas de los pacientes recién introducidos en el sistema, al menos hasta que alguien en alguna oscura nube cibernética, de su aprobación. Tampoco deja poner una fecha distinta de la que el muñidor de esta aberración digital ha considerado oportuna, sobre todo si no coincide con la fecha del episodio de la que depende.

A veces nos impide imprimir el parte si tenemos un episodio demasiado genérico (¡!!!). Y que le vamos a hacer si no tenemos más información sobre el paciente. Siempre he pensado que tiene gracia que yo tenga que dar la baja a un paciente ingresado al que a lo mejor ni siquiera conozco. No costaría adaptar este modulo a la realidad de la IT en las consultas de atención primaria, pero se ha optado por encorsetarlo “a reglamento” sin importar la comodidad y el tiempo de las profesionales.

Esta última apreciación creo que es el halo maligno lo que inspira y envuelve a todo el programa, hasta el punto de que se puede considerar una herramienta fallida. Todo está pensado para cumplir unas necesidades, normas y reglamentos ajenos a la asistencia, sin importar si esta sale perjudicada o no. En la Intranet de la consejería se dice que han participado más de 100 profesionales en esto. No me lo creo. No puede ser que haya muchos que tengan actividad asistencial diaria y se vean obligados a trabajar con este programa, de lo contrario no habrían apoyado esta desgracia en forma de “avanzado programa informático”.



Los derechos de los profesionales como usuarios de la salud electrónica

A pesar del compromiso de muchos gobiernos e instituciones con lo que se denomina  e-salud o salud electrónica, los médicos todavía no están seguros de que los beneficios de estos sistemas superen el tiempo y los recursos necesarios para mantenerlos y actualizarlos. La historia clínica electrónica (HCE) es probablemente la mayor protagonista de estos esfuerzos y desafíos.

A pesar de los optimistas e irreales mensajes que se lanzan habitualmente,  la e- salud es más una promesa, que una realidad  y sigue siendo un desafío para los que creemos que esa realidad, aunque lejana, es productiva y factible siempre que no este en manos de gestores o políticos. Dos investigadores estadounidenses han identificado diez derechos de los profesionales que junto con las responsabilidades correspondientes, se publican en un análisis de la revista CMAJ titulado Rights and responsibilities of users of electronic health records.

Según ellos estos diez derechos y responsabilidades de los usuarios de historia clínica electrónica  pueden servir como base sobre la que construir un nuevo enfoque a la atención médica en la era electrónica. Estos 10 temas clave  forman un conjunto de características, funciones y privilegios de usuarios, que los clínicos  como “clientes” de estos sistemas requieren para ofrecer  una  atención de alta calidad segura y eficaz.

Los “derechos” de los médicos son los siguientes:

  1. Acceso ininterrumpido a la historia clínica electrónica (HCE)
  2. Ningún dato escondido o capacidad para ver toda la información clínica relativa a sus pacientes.
  3. Disponibilidad de resúmenes breves de la HCE de los pacientes, incluidos los problemas médicos, medicamentos, resultados de laboratorio y otra información.
  4. Capacidad de anular las alertas generadas por el ordenador.
  5. Las alertas o recomendaciones clínicas generadas por ordenador debe ser claras y basadas en la evidencia.
  6. La medición del rendimiento mediante los datos de la  HCE debe ser fiable.
  7. La HCE o registros electrónicos de salud deber ser seguros como programas informáticos.
  8. Es necesaria la capacitación y asistencia en todas las características de la HCE.
  9. La HCE debe ser compatible con el flujo de trabajo de la práctica clínica real.
  10. Los sistemas electrónicos deben favorecer  la comunicación  coordinación y el trabajo en equipo.