La maldición de la perla negra (2)

Según la Guía GesEPOCc la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica EPOC es una afección  muy heterogénea, que no es posible caracterizar utilizando exclusivamente el FEV1. Se propone una clasificación por fenotipos, entendiendo estos como «aquellos atributos de la enfermedad que solos o combinados describen las diferencias entre individuos con EPOC en relación a parámetros que tienen significado clínico (síntomas, agudizaciones, respuesta al tratamiento, velocidad de progresión de la enfermedad, o muerte)»

copd_sp_2012 (1)El fenotipo es por tanto una forma de referirse a las formas clínicas de los pacientes con  EPOC . Según la propia guía estos fenotipos deberían ser capaces de clasificar a los pacientes en subgrupos con valor pronóstico y determinar un tratamiento diferenciado.

Es importante remarcar el condicional, ya que la existencia de estos fenotipos, como se señala en la guía, esta soportada inicial y únicamente por  la opinión de un grupo internacional de expertos.

En un reciente artículo publicado en la revista AMF joven [García de Cortázar Mejías E, Jiménez Alcudia  Molina París J. AMFj2014;3(1):1- No acceso en abierto] los autores se preguntan si: ¿Es útil el fenotipo en el pronóstico y tratamiento de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC)?

La contestación no puede ser más decepcionante.

Tras una búsqueda en las fuentes de información habituales Embase, PubMed  Cochrane Library y Clinical evidence (en la que por ciento se confunden los conceptos de fuentes de información primarias y secundarias) los autores llegan a la conclusión de que no se han realizado ensayos clínicos que respondan con exactitud a su pregunta.

Encuentran eso si, revisiones narrativas  basadas en opiniones de expertos, gran parte de ellas realizadas por miembros del grupo que elaboran la Guía GesEPOC. Además exponen que la propuesta de abordaje según fenotipos de la Guía española hasta la fecha no ha obtenido un consenso internacional, de hecho, la guía GOLD introduce aspectos clínicos pero no adopta esta propuesta como estrategia de manejo de la EPOC.

¿que  más sorpresas no depara la EPOC sus guías y su tratamiento ? permanezcan atento a su blog favorito.

El futuro ya esta aquí

uptodate

Desde hace tiempo se viene avanzando la creación de recursos avanzados (el sexto piso de la famosa pirámide de Haynes) de ayuda para la toma de decisiones clínicas, basados en la evidencia e integrados en la historia clínica electrónica (HCE). Estos sistemas trabajan de tal forma que en la búsqueda de información se utiliza datos específicos recogidos en el registro clínico de un paciente concreto. La integración entre HCE y recursos externos se ha materializado en el denominado  Infobuttonsque no es otra cosa que un icono, que contiene enlaces, específicos al contexto, entre un sistema de información clínica (historia clínica electrónica p.e.) y una base de conocimiento que proporciona información que pueda ser relevante, como información extraída de la literatura científica medica, más o menos elaborada.

Los Infobuttons se utilizan para solventar e incluso anticipar las necesidades de información de los profesionales y ofrecerles una manera sencilla y simple respuestas para resolver esas necesidades de información. Estas pueden variar en función del usuario y por tanto el recurso que se utiliza para resolver cada necesidad también varia,según  el tipo de usuario, pero también de los recursos contratados e incluso de las guías y directrices de la institución donde se instala.

Tras el desarrollo inicial de los administradores infobutton , los HL7 ha establecido un método estándar para conectar los sistemas de información clínicos y para vincular estos infobutton a los recursos electrónicos de conocimiento. Sin embargo, la personalización de un gestor de este tipo no es una tarea simple. Para utilizar correctamente un administrador infobutton, se necesita tener una comprensión clara de las necesidades de información de los usuarios, conocer los recursos están disponibles para resolver esas necesidades, entender cómo vincular automáticamente a esos recursos, e identificar las terminologías utilizado en el sistema HCE que puede ayudar con la automatización de la recuperación de información. Uptodate que desde su creación se ha ido consolidado como una herramienta de información fundamental para los médicos, ha dado el primer paso en incorporar estos infobutton como una forma de que sus contenidos actualizados periódicamente y basados en la evidencia que ayuden, ahora de manera más directa, a los profesionales de la salud a tomar las mejores decisiones en el mismo lugar donde atiende al paciente.

El futuro está aquí; aunque no distribuido de manera uniforme

Faroles sanitarios

farolesUn artículo reciente sobre el desarrollo de la medicina basada en la evidencia (MBE) titulado Framework of policy recommendations for implementation of evidence-based practice: a systematic scoping review,  muy bien reseñado por Concha Campos en su blog de BiblioGetafe, da una serie de recomendaciones para promover la práctica de la MBE.

Entre ellas destaca la propuesta del uso de ordenadores con acceso a Internet y en el sitio de toma de decisiones, sistemas que permitan el acceso a Guías, protocolos y temas evaluados críticamente (CATs) y sistemas de apoyo a la toma de decisiones automatizada con prioridad de revisiones sistemáticas.

Es triste comprobar que en nuestro país no se cumple muchas de estas propuestas, ni siquiera la más básica de acceso a Internet, ya hace tiempo que la iniciativa Internet en la consulta puso de manifiesto la incongruencia de muchos servicios sanitarios autonómicos que impedían, o imponían restricciones absurdas al acceso a redes desde las consultas.

A la vez que se las daban de modernas en redes sociales  y eventos 2.0 de todo tipo, no dejaban que su profesionales se impregnaran de esta nueva opción tecnológica.

Les importa más salir en la prensa con telecronicidades  y pacientes conectados, que un médico de pueblo tenga acceso al amplio mundo de información que Internet permite.

La ultima sorpresa es leer la opinión de médicos de familia vascos, expresada en un documento, donde junto a una serie de propuestas (relacionadas con el mal funcionamiento del sistema de prescripción electrónica) hacen la siguiente reflexión:

No se entiende que exista presencia institucional de Osakidetza en las redes sociales cuando estas mismas redes se vetan a los profesionales. Pedimos a la dirección de asistencia sanitaria que elabore un catálogo de herramientas a las que deben  tener acceso los profesionales para poder realizar de forma satisfactoria sus labores asistenciales, docentes y de investigación

¡En fin, Pilarin!

Toma de decisiones clínicas: herramientas (I)

En la famosa pirámide de Haynes el último nivel (o el primero según se mire) está conformado por los denominados Sistemas. Por Sistemas se entienden herramientas de información en las que los datos individuales del paciente se ligan automáticamente a las fuentes de información. Se puede decir que proporcionan al médico los aspectos clave de la gestión informacional del caso clínico que se le plantea. El ejemplo paradigmático de este tipo de herramientas son los sistemas informatizados de apoyo a la toma de decisiones –SIATDs-.

Sin embargo conviene precisar el termino, para no confundirlos con otros sistemas también englobados bajo una amplia y genérica acepción del concepto SIATDs.

En su  más amplio sentido un SIATD es: cualquier “artilugio” dotado de un programa “algo” inteligente que nos ayuda en nuestra práctica diaria. En la realidad, estos sistemas se ciñen a las aplicaciones informáticas diseñadas para ayudar directa y específicamente en las decisiones clínicas que se toman en la atención a pacientes concretos. Básicamente son programas que recogen los datos de pacientes y producen recomendaciones a los médicos que les atienden.

Las principales funciones de estos SIATD son por tanto: alertar, recordar, interpretar, predecir, diagnosticar, asistir o sugerir y criticar.

Dentro de los SIATDs se pueden considerar una amplia variedad de aplicaciones que van desde los denominados “reminders” hasta programas de ayuda a procesos determinados como anticoagulación o dosificaciones especiales.

En el caso que nos ocupa todavía podríamos restringir más el concepto, y aplicarlo solo a aquellas aplicaciones diseñadas para utilizar la información (dan soporte informacional) como ayuda directa y específica en las decisiones que se toman en la atención a pacientes concretos. Estaríamos ante sistemas de información (informatizados) de apoyo a la toma de decisiones –SIiATDs-.

Siguiendo a Haynes podemos decir que en una situación ideal, bastaría con sistemas de información clínica basados en la evidencia que integren y resuman todas la evidencias provenientes de la investigación – pertinente e importante- sobre un determinado problema clínico, que se actualice conforme aparezcan nuevas evidencias y que se vincule automáticamente (a través de la historia clínica electrónica- HCE-) a las circunstancias específicas y relevantes del paciente. En estos sistemas de apoyo a la toma de decisiones (SIiATDs), los datos detallados de cada paciente introducidos en el ordenador, se aparearian automáticamente con programas o algoritmos de una base de conocimiento médico.

Lo que resulta es la generación de recomendaciones medicas específicas para cada paciente.

En general se considera que estas herramientas deben tener las siguientes características:

  • Vinculación a través de la historia clínica electrónica de los datos del paciente y  sus circunstancias específicas con bases de conocimiento medico mediante algoritmos rápidos , fiables y transparente al usuario.
  • Volumen: Con una cobertura amplia y profunda de la mayoría de los problemas de salud vistos en las consultas tanto en su vertiente de diagnóstico, como de tratamiento.
  • Desarrollados con la metodología que la medicina basada en la evidencia científica propone. Es decir, los contenidos han de estar confeccionados mediante la búsqueda o seguimiento sistemático de la evidencia, con valoración crítica y estar unido a un sistema formal de grados de recomendación de la evidencia y con enlaces a la bibliografía pertinente.
  • Calidad editorial: con transparencia del proceso de desarrollo y redacción del contenido (autoría, proceso de revisión por pares, apoyo comercial, etc.).
  • Escalables y multiformato de tal forma que se puedan visualizar en diferentes formato y extensiones a demanda del usuario y dependiendo de ltiempo que ese les pueda dedicar
  • Presentar los resultados de la investigación de forma sintetizada y resumida pero no tanto que se omita información.
  • Actualización constante y regular de la información.
  • Con interfaces amigables diseñadas para una consulta rápida. El contenido debe estar fácilmente disponible a través de búsqueda por palabras clave o navegando por los menús de diferentes clasificaciones (alfabéticas, especialidades enfermedades, órganos y sistemas, etc.).
  • Sistemas de uso rápido, accesible y ubicuo. La rapidez lo es todos con tecnologías de búsqueda, que además de rápidas sean suficientemente sensibles a al contexto. La accesibilidad a estos sistemas debe estar garantizada en cualquier escenarios donde se desarrolle la tención médica y por tanto disponible en todo tipo de ordenadores sistemas operativos y tipo de portabilidad.

merece la pena facilitar el acceso a la información médica (2)

Bueno, pues puede que merezca la pena.

En un estudio realizado por autores argentinos publicado hace un año en el newsletter of the internationalsociety for evidence-based health care y ahora en la revista secundaria Evidence Based Medicine con el título Qualitative research: Impact of facilitating physician access to relevant medical literature on outcomes of hospitalised internal medicine patients: a randomised controlled trial”  se intenta conocer el impacto que tiene brindar a los médicos asistenciales, información proveniente de la literatura médica  para contestar preguntas que acaecen durante su práctica clínica diaria.

En un periodo de tiempo que fue de marzo a agosto de 2010 los pacientes que ingresaron al servicio de medicina interna fueron asignados a un grupos de intervención (servicio de respuestas) y otro control.  Se recogieron todas las interrogantes que surgieron durante las visitas de la mañana, sólo se busco la respuesta  las preguntas obtenidas a partir de las discusión relativas a los pacientes hospitalizados que fueron asignados al grupo de intervención (y no de las obtenidas  a partir de los casos de pacientes asignados al grupo control). Una vez obtenida la solución fue remitida por correo electrónico diariamente a todos los miembros del equipo médico.  Los correos electrónicos incluían un breve resumen de la literatura encontrada , una evaluación crítica de los documentos  y el articulo origina en formato PDF. En algunos casos, la literatura fue impresa y entregada en mano, directamente a los profesionales involucrados.

Se midieron  variables relacionadas con la salud de los pacientes, tales como mortalidad, traslados a  unidad de cuidados intensivos que se analizaron de forma conjunta como una variable combinada , así como tiempo de la hospitalización o tasas de re-hospitalización. Cuando se compararon las variables de los dos grupos los resultados no fueron significativos Sin embargo un subgrupo  de pacientes del grupo de intervención (aquellos pacientes cuyos médicos recibieron información entregada en mano),  presentaron un riesgo significativamente menor de muerte o de traslado a una unidad de cuidados intensivos, en comparación con el grupo control. Entre los pacientes a partir de los cuales se generan preguntas (sean del grupo control o intervención) se encontró un aumento en el riesgo de ser transferido a una unidad de cuidados intensivos (RR 2,0, IC 95%: 1,1 a 3,9) y una estancia hospitalarias más prolongadas, en comparación con los que no (7,7 vs 6,0 días, p = 0,004 )

Las conclusiones de los autores son que los efectos de la ayuda bibliográfica sobre los resultados clínicamente importantes no se pueden probar en este estudio, pero algunos resultados sugieren que algunas intervenciones, como la entrega de información a mano, podría ser beneficiosa. Como dicen tambien los autores este es el primer ensayo donde se trata de medir el impacto de la ayuda a los médicos sobre los resultados clínicamente importantes de pacientes ingresados.

Aquí esta el primer problema, porque más bien lo que se evalúa es un servicio de ayuda y no la ayuda en si misma. Otros problemas surgen del uso de otros método de ayuda para contestar las preguntas, el escaso numero de pacientes en los que se generaron interrogantes, el bajo poder estadístico que impide poner en valor el resultado negativo, y por ultimo la arbitrariedad y poca concreción en la selección de las preguntas cuya repuesta “merecía” se traspasada en mano a los doctores encargados de los pacientes.

La dificultad  de este tipo de estudios se inicia en su planteamiento, para lo cual se deben afrontar muchos problemas incluidos los éticos- curiosamente no parece que los autores se los plantearan- a los que hay que añadir la dificultad de aprehender algo tan intangible como la modificación de las conductas y lo problemático de medir la verdadera repercusión de una información concreta en la toma de decisiones múltiples. Todos se complica si ademas se trata de medir un impacto, que probablemente solo se hará significativo y mensurable, si logra hacerlo en algún momento, a largo plazo.

¿Quiere esto decir que los proponentes de la medicina basada en la evidencia- MBE-, empezamos a poner disculpas fútiles cuando se trata de encontrar la E (de evidencia) en la MBE?, pudiera ser, pero no creo que sea el caso. Este estudio no logra demostrar casi nada, aunque nos aporta valiosa información y se añade a la heterogénea literatura publicada sobre el impacto de la ayuda bibliográfica sobre la práctica médica, y en los que la tendencia es  mostrar beneficios en resultados sustanciales, cuando se facilita el acceso a la información a los médicos que cuidan de los pacientes hospitalizados.
Lo que si hace este meritorio de este trabajo es abrir un camino para ser más valientes e imaginativos en la difícil evaluación de los procesos clínicos y su verdadero valor, por no recodar esa máxima de que “ausencia de la evidencia, no es evidencia de la ausencia”.

Conviene por ultimo repasar el editorial de Glaziou en el mismo numero de la revista EBM donde comenta algunos de los problemas del estudio, hace hincapié en el tamaño muestral necesario, y lo compara con el famoso carrito de Sackett cuyos resultados fueron publicados en JAMA hace ya algunos años.

Aunque las pruebas para apoyar la MBE son en su mayor parte indirectas y muchas no van más allá de los argumentos, podemos concluir con Straus -citada en el editorial-  que:  “. . . tal vez sea demasiado pronto para decir si la medicina basada en evidencia los cambios de rendimiento y resultados clínicos porque los defensores piensan que requiere el aprendizaje permanente, y esto no es algo que se puede medir en el corto plazo. “

merece la pena facilitar el acceso a la información médica (1)

La necesidad de que los médicos tengan acceso a las mejores fuentes de información biomédica es puesta en cuestión  a menudo, incluso en épocas de vacas gordas. Un elegante menosprecio o la ignorancia más absoluta han sido moneda común en las apreciaciones de gestores y políticos hacia esta necesidad. Todavía recordamos como un hábil gestor decía no entender el porqué de las quejas cuando a pesar de haber suspendido la subscripción de cerca de mil revistas (entre ellas las más relevantes), todavía quedaban unas dos mil por consultar, o esa consejera autonómica que a pesar de su “modernez dospuntocerica” impide a los profesionales el acceso a internet desde la consultas.

Los profesionales interesados en hacer ver esta necesidad tampoco colaboran mucho. Cuando lo que se trata es de resolver las dudas de la práctica diaria, el empobrecimiento inquisitivo de los médicos es notorio, y cada vez más se conforman con una única fuente de información. Que según un estudio,  Jano, una (buena) revista de noticias y artículos de opinión con un suplemento clínico de revisiones breves, sea la más apreciada por los médicos de atención primaria, habla poco a favor de estos profesionales, y mucho a favor de la revista. Las sucesivas hornadas de médicos en formación, siguen llegando a los hospitales con un desconocimiento claro de las estrategias más eficaces para conseguir información científico-médica, y lo que es peor, muchos se van con la misma impericia.

Los otros profesionales interesados tampoco han colaborado mucho. La creación de fastuosas bibliotecas virtuales nacidas al albor del exceso de dinero y de las ganas de publicitar algo con muchas lucecitas y tecnología, ha sido (o será) un arma de doble filo. Nuestra s bibliotecas  han caído en la tentación tecnológica del acceso digital per se y no como producto de una planificación. No se han evaluado necesidades, ni costes y se han convertido en simples adquiridoras de ofertas. No han sabido posicionarse en la autoridad  de la parte que demanda y no han querido convertirse en  intermediarias de los deseos y necesidades de sus usuarios. En honor de la verdad cuentan con pocos recursos e influencia pero cuando la han tenido, se ha dilapidado en fuegos de artificio para una promoción fatua o personal.