M-health: much ado about nothing (1)

Apenas repuestos de la web 2.0, lo gurús a la violeta que proliferan en jornadas, congresos, incubadoras y “socialwiks” nos anuncian el advenimiento de una nueva virguería quevaarevolucionarlaasitenciasanitaria (así todo seguido) se trata de la mHealth (also written as m-health) o mobile health, o salud móvil, que no es que se mueva la salud, sino que se utilizan dispositivos móviles para practicar la medicina.Seria curioso saber cómo se le llama en aquellos países donde al teléfono móvil se le llama celular (¿cell Health?, ¿medicina celular?)

Ya el primer intento de elevarla de categoría taxonómica es un tanto pretencioso, es como si habláramos de RM-traumatología para hablar de simple hecho del uso incremental de la resonancia magnética en esta especialidad. Igualmente no deja de ser peculiar que el método y la herramienta de nombre al resultado y a su práctica y no al revés.

Jonny Hawkins

Jonny Hawkins

Justo es reconocer que los sistemas basados en salud móvil poseen funciones y características que resultan muy útiles en el entorno sanitario.

Los servicios que proporciona van desde ayudas diagnósticas durante la consulta, hasta facilitar el acceso, intercambio y gestión de información clínica, pasando por el desarrollo de una telemedicina cercana y asequible, sin olvidar su contribución a la monitorización de constantes biológicas.

En algunos casos facilitan prestaciones sanitarias tradicionales, en otros suponen una pequeña revolución al permitir nuevas actividades imposibles con la tecnología previa. De aquí, a pensar que van a contribuir a un cambio de modelo sanitario va un trecho importante que la realidad todavía se niega a cubrir.

La denominada m-health no es más que un conjunto de nuevas tecnologías inhalámbricas para el cuidado de la salud en todas sus vertientes, que como todo nuevo instrumento o intervención sanitaria debe estar sujeto a evaluación y demostrar su eficacia con pruebas surgidas de ensayos rigurosos, vamos lo que conocemos como evidencia.

Actualmente no parece haber intervenciones mHealth que cumplan los requisitos probatorios, que se le requieren por ejemplo a otros dispositivos o a los mismos fármacos.

La revista Plos Medicine ha publicado un ensayo Scaling Up mHealth: Where Is the Evidence? que se pregunta dónde está  la evidencia que permita desarrollar la M-health, los autores son conscientes de la dificultad que implica mostrar la eficacia de estas nuevas tecnologías, pero también de la necesidad de hacerlo. Aunque consciente de que hay que promover su desarrollo y ampliar su campo de acción, se preocupan de que en estas iniciativas sea creciente el papel de la industria, compañías de teléfonos móviles en su mayor parte, restando influencia a investigadores, gobiernos o proveedores de atención sanitaria. Industria que considera los resultados no en términos  de mejora de los resultados de salud, sino en dividendos.

La cooperación público-privada es de importancia fundamental en la evolución de la m-health pero no se puede dejar en exclusiva en manos de las grandes compañías de comunicación y sobre todo no se puede dejar en manos de la especulación sin pruebas que confirme su valor y eficacia real.

Como se dice en el propio artículo “En cierto modo, la tecnología móvil tiene un atractivo mágico para los interesados ​​en la salud mundial por encima de las ventajas que se han demostrado con pruebas sólidas”  .

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4 comentarios en “M-health: much ado about nothing (1)

  1. Emilio dijo:

    Desde mis 38 años al lado del enfermo, con todo lo visto, desde mi absoluta convicción de que la actividad física no sólo es un arma preventiva y terapéutica de potencial desconocido para los pacientes y la mayoría de profesionales sanitarios, sino “la llave” divertida para invertir la perversa tendencia de tantos pacientes (y médicos) en la “degeneración” de su estilo de vida, esta noticia me parece, cuanto menos, frívola. Cuando algunos “tenemos la boca seca” de advertir de los riesgos de la tecnología, que nos ayudan a alejarnos de la actividad física que nuestros cuerpos necesitan para estar sanos, esto -espero- sólo es un brindis al sol… La tecnología, como los fármacos, puede ser de gran utilidad en determinadas situaciones, en determinados pacientes… a la mínima dosis eficaz. Sustituir la presencia humana (del terapeuta) o nuestras sensaciones vitales y nuestras facultades sensoriales e intelectuales por un dispositivo ayudan a esa degeneración que cito antes. Me viene al recuerdo un chico con el que a veces he coincido corriendo, que lleva, además del pulsómetro (cinta en el pecho + voluminoso reloj en la muñeca), un receptor de GPS, con su pantalla, en la otra muñeca, y que supongo le evita perderse por los alrededores de su casa, cuando sale a correr… Y lo peor es que estas conductas, como todas, crean adicción, en mayor o menor grado. ¡Lo que nos perdemos de la vida! Un abrazo a todos.

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