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El cierre de un consultorio cercano, propiedad de una de esas instituciones por las cuales el Estado permite a su empleados bypasear el sistema sanitario que impone a las demás ciudadanos, nos ha permitido un cierto ejercicio de nostalgia. En efecto, uno se tiene que retrotraer a los tiempos de medico principiante, para recordar cómo se trabajaba con poca o ninguna información sobre el paciente y como se rellenaban todos los impresos  a mano *.

muface2Es curioso que pequeños institutos y mutualidades, a  los que se presupone mayor agilidad y autonomía de gestión, mantengan en la práctica un sistema de funcionamiento tan obsoleto. Buscando por la web uno se encuentra además que no solo son“antiguos” en la forma de trabajar que imponen a médicos y pacientes. En esta época de recortes presupuestarios y de recursos de inconstitucionalidad contra tasas autonómicas del euro por receta,  no deja de ser chocante que un organismo estatal acepte ser sujeto pasivo de una tasa impuesta por uno de sus proveedores y en concepto de gastos de facturación.

Así, según la reciente prórroga del concierto entre MUFACE y los Colegios Oficiales de Farmacéuticos, la Mutualidad estatal se compromete a seguir pagando, además de los medicamentos dispensados, la cantidad de 0,01840 euros por receta facturada, en concepto de costes de grabación de datos (nº de colegiado, nº receta, código del medicamento) que, en cualquier otro ámbito se supone que corren a cargo del proveedor y no del pagador de la factura.

Si ello al menos se hiciera en beneficio de pacientes, médicos o contribuyentes, la medida tendría alguna justificación. Pero no es así: las prescripciones médicas las seguimos realizando a  mano (a diferencia de las del resto de nuestros pacientes) y los consumos mutualistas siguen sin incorporarse a la estadística de consumos farmacéuticos con receta, pese a lo que ordena el plan estadístico nacional

En fin, hasta en esto funcionarios.

* Seria injusto no reconocer que este pequeño aluvión de nuevos pacientes ha traído también recuerdos nostálgicos  “de los buenos”: pacientes respetuosos, colaboradores y agradecidos parecían ser una especie en peligro de extinción hasta que han llegado ellos  ¡Gracias!